miércoles, mayo 13, 2026

El aumento nuestro de cada día. Cargar combustible ya es un lujo

 

En Concepción del Uruguay volvió a aumentar el combustible. Otra vez. Y lo más preocupante es que ya casi no sorprende. Se volvió costumbre. Una rutina más del bolsillo argentino.

Desde esta semana, las estaciones de servicio de la ciudad actualizaron nuevamente sus pizarras. En Shell, la nafta súper llegó a $2.178 y la V-Power a $2.415. El diesel premium ya trepó a $2.519. En YPF, la súper quedó en $2.098 y la Infinia en $2.254. Mientras tanto, otras bocas de expendio también ajustaron sus valores.

Los carteles cambian seguido, pero siempre en la misma dirección: hacia arriba.

Cada aumento en el surtidor no termina en la estación de servicio. Se traslada al transporte, al precio de los alimentos, a la logística, a los servicios y al comercio local. Lo paga el remisero, el trabajador que viaja todos los días, el productor, el comerciante y también la familia que hace cuentas para llegar a fin de mes.

Podrán explicar que es por impuestos, por biocombustibles, por costos operativos o por variables internacionales. Todo puede ser cierto. Pero para el vecino la realidad es mucho más simple: moverse cuesta más, producir cuesta más y vivir cuesta más.

Lo más grave no es solo el aumento permanente. Lo más grave es la resignación que buscan imponer. Que parezca normal que cada semana suba algo y que cada mes alcance menos el salario.

La pregunta ya no es cuánto aumentó esta vez. La pregunta es hasta cuándo vamos a seguir naturalizando que trabajar valga menos y llenar el tanque valga más.

Juan Martín Garay
Abogado y Concejal
C. del Uruguay