viernes, septiembre 4, 2026

Soy mamá. Soy Lorena Dubini, la mamá de Lucas y de Brian.

Desde el día en que mis hijos me fueron arrebatados, mi vida cambió para siempre.
Hay dolores que no se explican. Hay ausencias que no se llenan. Hay dos lugares en una familia que quedaron vacíos y que ninguna sentencia, ningún acto ni ninguna palabra podrá volver a ocupar.
Pero como mamá tengo una obligación que no elegí: seguir hablando por ellos.
Porque Lucas y Brian no son un número de expediente. No son una carátula. No son una fecha en un calendario judicial.
Fueron mis hijos. Fueron personas. Fueron hermanos, amigos, familia. Fueron vida.
Hoy recibimos una nueva fecha: 23 de septiembre de 2026.
Y mientras para algunos será simplemente una audiencia más, para mí significa volver a enfrentar el dolor, volver a recordar lo que pasó y volver a preguntarme cuánto más tendremos que esperar para que nuestros hijos tengan justicia.
Yo no pido venganza.
Pido justicia.
Pido que sus vidas tengan el valor que tuvieron para quienes los amamos.
Pido que nadie olvide sus nombres.
Lucas y Brian.
Porque mientras yo tenga voz, sus nombres no van a quedar encerrados en un expediente.
Hoy hablo como mamá.
Como una mamá que perdió a sus dos hijos y que, a pesar de estar rota, sigue de pie.
Y necesito que esta vez no seamos solamente nosotros quienes esperemos.
Necesito que la sociedad también mire. Que pregunte. Que comparta. Que recuerde.
Porque cuando se pierde una vida, una familia queda destruida. Y cuando se pierden dos hijos, una madre queda condenada a vivir con una ausencia que no termina nunca.
Por Lucas.
Por Brian.
Por Leo.
Por Axel.
Por justicia.