El río Iguazú registró el psado jueves una crecida que llevó su caudal a más de 8.500 metros cúbicos por segundo, el equivalente a más de 8 millones de litros de agua precipitándose cada segundo sobre las Cataratas del Iguazú, lo que obligó a cerrar de manera preventiva el circuito de Garganta del Diablo tanto en el sector argentino como en el brasileño.
Especialistas advirtieron que el río Iguazú podría registrar un caudal superior al de la histórica crecida de 2022. Ante ese escenario, la concesionaria solicitó desmontar preventivamente las pasarelas de la Garganta del Diablo. El pedido ingresó el 22 de julio ante la Intendencia del Parque y propuso iniciar las tareas el 1 de agosto, con un plazo estimado de un mes para completar el desarme. De concretarse el cronograma, el circuito permanecería fuera de servicio hasta diciembre.
El fenómeno fue consecuencia de las intensas lluvias registradas en el sur de Brasil, que impactaron de manera directa sobre la cuenca alta del río.

La crecida comenzó a gestarse el miércoles por la tarde. A las 15 de ese día, el caudal se ubicaba en 2.770 metros cúbicos por segundo, nivel que llevó a las autoridades a tomar la decisión de clausurar preventivamente el acceso a Garganta del Diablo. Hasta las 21 el aumento fue gradual, pero durante la madrugada el ritmo se aceleró de forma considerable hasta alcanzar los registros de la jornada siguiente.
Carol Da Rosa, gerente general de Iguazú Argentina, la empresa concesionaria del parque, describió la velocidad con la que cambió el escenario hídrico: “Todos los puntos de control que están sobre el cauce del río Iguazú en Brasil empezaron a tener incrementos con mucha velocidad en muy poco margen de tiempo”, señaló en declaraciones a FM Santa María de las Misiones.
La directiva también explicó el mecanismo que desencadenó la situación: el fenómeno meteorológico de El Niño comenzó a manifestarse con fuerza en las altas cuencas del territorio brasileño, y el personal del área Cataratas realiza un seguimiento constante de los registros aguas arriba para anticipar el comportamiento del río. Fuente INFOBAE




