La uruguayense Ángela Iglesias participó de la Campaña de Verano en la Antartida como parte del Conicet al tiempo que se recibió de biologa en la base de nuestro país en el sur. Angela nació en Concepción del Uruguay, desarrolló sus estudios secundarios en la Escuela Normal y realizó la Licenciatura en Biología en la Universidad Nacional de La Plata.
Desde diciembre integra el grupo de la campaña Antártica de verano convocada por Javier Negrete, encargado de la parte de mamíferos en el grupo de predadores tope del Instituto Antártico.
La uruguayense contó, en dialogo con la colega Andrea Pacinelli de LT11, que el día en Base Primavera «arrancaba a las 8 de la mañana con el desayuno, a las 8.30 tenían una pequeña reunión entre todos donde se contaban las novedades y se informaba qué iba a hacer cada grupo de trabajo. El grupo de estudio de los «Mamíferos» trabajaba de 10 a 18 o de 9 a 18 horas haciendo una pausa para el almuerzo dependiendo del día. El día de trabajo se basaba en si hacían censo o no».
Remarcó que «en general es ir en bote por las caletas cercanas a la base buscando focas que descansan en los témpanos de hielo o en la costa para poder tomar los datos, hacer hisopados o si se puede, poner rastreadores», detalló Ángela.
En plena campaña, Ángela se recibió de Licenciada en Biología que partió rumbo al sur siendo estudiante avanzada de la Licenciatura de Biología con orientación en Ecología.
Ángela llegó a la Antártida el 18 de diciembre del año pasado en el Hércules a la base Marambio, desde ahí pasó al rompehielos Irizar para poder llegar a su destino, la base Primavera. En enero se enteró que había ganado la beca para ingresar al Conicet, pero no estaba recibida. Por eso, aparte de trabajar, estudió, rindió y aprobó la materia Artrópodos y el 13 de marzo rindió y aprobó la última materia, Ecología de Comunidades, recibiéndose de Licenciada en Ciencias Biológicas estudiando y rindiendo en la Antártida.
En la base Primavera festejó su logro con mucha alegría siendo agasajada por los integrantes de la base, terminando con un baño en las frías aguas del sur argentino.
Mientras, a pesar de las distancias, sus padres siguieron virtualmente desde Concepción del Uruguay los momentos donde Ángela rendía satisfactoriamente, se recibía y festejaba a miles de kilómetros de sus afectos más cercanos.
La uruguayense contó además que «nuestro trabajo depende de la navegación, si hay temporal no podemos salir, y en febrero suele llover o nevar mucho, así que los días que estaba feo y no salíamos. Yo aprovechaba para estudiar. Lo mismo a la noche, a las 20.30 es la cena, luego de eso nos quedábamos mirando una película o jugando a las cartas. Cuando arrancó mi tiempo de estudio me iba a estudiar mientras mis compañeros tenían ese rato de distensión». Sobre las temperaturas «por lo menos donde estuve yo, en verano no son tan extremas, en general había entre 1 y -3 grados. Hubo algunos días de -7 u -8 pero fueron excepcionales», aunque por la forma de trabajar «el frío se sentía un poco más porque estaban en el agua. Con el viento en la lancha les daba más frío pero por suerte tenían indumentaria que los protegía.
Sobre la experiencia no dejó dudas: «quedé maravillada con el paisaje y los animales. Algo muy loco es que los animales al no tener tanto contacto con humanos están muy tranquilos y no se asustan tanto de tu presencia. También me sorprendió que en la base Primavera hay mucho verde que no esperaba encontrarme, musgos y una especie de pasto, que yo sabía que había pero me sorprendió la cantidad. Y por último pero no menos importante, la voluntad de todas las personas que vienen a trabajar acá, las ganas que le ponen todos a su trabajo en condiciones adversas como en las que estamos», concluyó Ángela.
Ángela está en el Irizar en su viaje de regreso ya que el lunes 17 de marzo terminó la campaña y los pasó a buscar el Irizar. Ahora están recorriendo las otras bases. Dejando gente y juntando gente. Llegarían, si todo está bien el 30 o 31 de marzo a Ushuaia para volver en el Hércules otra vez.
El 1 de abril Ángela tiene que presentarse en el Conicet para empezar a vivir otro de sus sueños, hoy ya siendo Licenciada en Biología y habiendo pasado una de las experiencias que seguramente la marcarán por el resto de su vida.
Gentileza Andrea Pacinelli




