Con un emotivo acto realizado este viernes por la tarde en la plaza que lleva su nombre, la Municipalidad de Concepción del Uruguay conmemoró el 240º aniversario del nacimiento de Francisco Ramírez, el “Supremo Entrerriano”. La ceremonia tuvo como momento destacado el desfile de niños, niñas y estudiantes de los establecimientos educativos municipales, en un homenaje que vinculó el legado del caudillo con el valor de la educación pública.

El acto se desarrolló al pie de la pirámide ubicada en la Plaza Francisco Ramírez y contó con la participación de autoridades municipales, representantes de instituciones, docentes, estudiantes y vecinos de la ciudad.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el pasaje de los niños y estudiantes de los establecimientos educativos municipales, quienes participaron de la ceremonia con un breve desfile frente a las autoridades y las familias. Integraron esta presentación alumnos y alumnas de los seis Centros Municipales de Desarrollo de la Niñez, junto a estudiantes de la Escuela Taller Municipal “Tadea Florentina Jordán”, la Escuela Municipal “Lorenzo Sartorio” y la Escuela Municipal de Artes y Oficios “Héroes de Malvinas”.
El desfile fue acompañado por el aplauso de las familias y vecinos presentes, y buscó poner en valor el vínculo entre la figura histórica de Ramírez y su temprana defensa de la educación pública. En ese sentido, desde el municipio recordaron que en 1820, durante la organización de la República de Entre Ríos, el caudillo impulsó un reglamento que establecía la educación primaria gratuita y obligatoria, una medida pionera para la época.
Actualmente, la política educativa municipal alcanza a 671 estudiantes en distintos espacios formativos de la ciudad. Para el ciclo lectivo 2026, los seis Centros Municipales de Desarrollo de la Niñez reúnen a 244 niños y niñas: el centro “Mi Casita” (barrio Zapata) con 75; “Tortuguitas” (barrio Cantera 25) con 44; “Pelusín” (barrio La Concepción) con 30; “Sirirí” (barrio Rocamora) con 39; “Tuiti” (barrio La Quilmes) con 34; y “Pastorcito” (barrio 30 de Octubre) con 22.
A ello se suman 45 estudiantes de la Escuela Taller Municipal “Tadea Florentina Jordán”, 35 alumnos de la Escuela Municipal “Lorenzo Sartorio” y 347 personas inscriptas en los cursos de capacitación laboral de la Escuela Municipal de Artes y Oficios “Héroes de Malvinas”, consolidando así una oferta educativa local que retoma y proyecta en el presente el legado impulsado por Ramírez hace más de dos siglos.
El legado de la Educación
En el tramo final del acto, la Directora de Educación de la Municipalidad, Graciela Guerrero, fue la encargada de pronunciar las palabras alusivas, destacando la vigencia del pensamiento del caudillo entrerriano y su visión temprana sobre la importancia de la educación pública.
Durante su intervención recordó que Ramírez no solo fue un líder militar y político del federalismo, sino también un impulsor de políticas educativas innovadoras para su tiempo. En ese sentido, subrayó que en 1820, mientras organizaba la República de Entre Ríos en medio de un contexto de conflictos, promovió un reglamento que establecía la educación primaria gratuita y obligatoria. “Entendió que no hay república que valga sin ciudadanos formados. Que la libertad no se sostenía con fusiles, sino con libros. Que la autonomía provincial no se defendía solo en los campos de batalla, sino también en la construcción de ideas, en el trabajo cotidiano con el otro basado en la transferencia de saberes”, señaló.
Guerrero remarcó además que la construcción de escuelas en localidades como Gualeguaychú y Nogoyá reflejaba la convicción de Ramírez de que “la grandeza de un pueblo se mide por el nivel de ilustración de su gente”.
En ese marco, vinculó ese legado con el presente de Concepción del Uruguay, destacando el rol de las escuelas municipales como continuidad de aquel proyecto educativo. “Cada niño, joven o adulto que se forma en nuestras aulas está cumpliendo el mandato de aquel supremo entrerriano que soñaba con una provincia de ciudadanos libres e instruidos”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que el mejor homenaje al caudillo es seguir fortaleciendo la educación pública. “Si Pancho Ramírez pudo impulsar escuelas en medio de la guerra, nosotros debemos redoblar esfuerzos en tiempos de paz para que ningún niño o joven quede fuera del sistema educativo; para que nuestras escuelas sigan siendo el faro que ilumine el futuro de nuestra ciudad. Para que la educación siga siendo pública, gratuita y obligatoria, tal como él la pensó”, concluyó.




