El exportador pretendía justificar la adquisición de ajos frescos valuados en USD 27.500 con facturas emitidas por contribuyentes sin capacidad económica ni financiera para ello. La maniobra detectada en Puerto Iguazú es una nueva muestra de la problemática que la Aduana viene detectando con relación a las exportaciones de productos primarios. El ciclo que se observa con frecuencia: mercadería adquirida en forma irregular, facturas de dudosa credibilidad, ventas al exterior y posterior falta de liquidación de divisas
Agentes especializados de la Dirección General de Aduanas apostados en Puerto Iguazú, Misiones, frenaron una nueva exportación de ajos a Brasil por la falta de trazabilidad de la mercadería.
La destinación, que iba a bordo de un camión con matrícula brasileña, consistía en 25 mil kg de ajos frescos de origen mendocino, valuados en USD 27.500. Sin embargo, la Aduana advirtió que el exportador pretendía justificar la adquisición de mercaderías en el mercado interno con facturas emitidas por contribuyentes sin capacidad económica ni financiera para ello.
En ese marco, se presume que la mercadería fue adquirida de manera irregular, en incumplimiento de las correspondientes obligaciones fiscales. Incluso, había razones para creer que, una vez realizada la operación, las divisas luego no iban a ser ingresadas a la Argentina.
En efecto, la maniobra en cuestión responde a un ciclo problemático que la Aduana viene detectando con relación a los productos primarios: operadores simulan operaciones y utilizan intermediarios para exportar y no liquidar debidamente las divisas obtenidas. La Dirección General de Aduanas viene controlando estas maniobras para que los dólares sean debidamente ingresados al país y utilizados al servicio de la producción y empleo nacionales.




