Las mujeres denunciantes permanecen con asistencia psicológica. Una de ellas, tuvo un intento de suicidio, mientras que varios militares acusados siguen trabajando normalmente.
El panorama sobre abusos y otros delitos dentro del Escuadrón de Caballería y Exploración Blindado 2 de Gualeguaychú sigue sumando denuncias.
En agosto de 2022, una voluntaria denunció a un suboficial principal, por un caso de abuso en 2021 por manoseos y hostigamiento. El militar está procesado por la Justicia Federal, pero fue trasladado a Paraná y sigue trabajando.
La joven denunciante está con tratamiento psiquiátrico, y sigue trabajando en la unidad militar de Gualeguaychú. Mientras tanto, el militar de 44 años llega los fines de semana a Gualeguaychú porque tiene a su familia en la ciudad.
OTRO CASO DRAMÁTICO
En noviembre de 2022 la madre de una voluntaria realiza una denuncia, que luego es ampliada por su hija.
La joven ingresó en octubre de 2020, y en mayo de 2021 sufrió el primer episodio. Contó que llamó a un sargento porque había una puerta rota, y cuando fue a verla “me besó”, y ante el rechazo él le preguntó: “¿A usted no le gusta el cabo primero?”. Luego la invitó a dormir la siesta con él, y después le dijo que si no dormía con él sufriría un castigo, quedarse después de hora o ir el fin de semana libre.
“Es un hombre que parece que está loco”, relató la joven.
La voluntaria contó la novedad al encargado del escuadrón, quien la sorprendió al preguntarle: “¿Te gustó?”.
Posteriormente, sufrió otro acoso por parte del encargado del depósito de alistamiento. “Un día empezó con que él era mi papá. En el regimiento se le dice papi a tu encargado”, explicó la joven ante la justicia.
“El comenzó a decir que era mi papá, que me podía pegar, un día me pegó con la regla en la cola y yo entonces le pegué en el brazo. Después, me empezó a pegar con la mano y dijo que me iba a dejar marcada para que mi novio me deje, hasta que un día me pegó con la mano en la cola, delante de un cabo”. Así diez veces.
Otro superior, cuando supo de los golpes en la cola, le preguntó a la voluntaria: ¿pero vos en qué posición estabas?
Luego de la queja, un superior cambió a la joven de puesto de trabajo, y se enteró el jefe del Regimiento, Mayor Juan Facundo Candiotti.
Al día siguiente, Candiotti hizo formar a la unidad y dijo que nos pongamos a trabajar “y dejemos de inventar estupideces”.
Otra vez la cambiaron de lugar de trabajo.
En una ocasión, el autor de los golpes le gritó delante de un soldado que ella era “una p…tita”. Le decía que como ella era blanca, seguro que tenía los pezones rosados. Una vez, el mismo hombre descargó fotos de una chica que puso el celular a cargar, y luego las reenvió a otros militares.
El 27 de octubre, la voluntaria intentó suicidarse. Fue internada 20 días en Buenos Aires. Está con licencia, toma cuatro pastillas por día a sus 21 años.
La joven declaró ante la Justicia Federal de Gualeguaychú, pero los dos militares señalados siguen trabajando normalmente en el Regimiento local.
Así las cosas, un procesado fue trasladado a Paraná y allí sigue trabajando normalmente.
Otros dos mencionados con nombre y apellido, continúan trabajando con normalidad en el Escuadrón de Caballería y Exploración Blindado 2. Fuente Radio Máxima




