La Víspera: En horas de la tarde/noche de un lejano martes 2 de febrero de 1813, llegaban entre las sombras, los Granaderos a Caballo al Convento de San Carlos Borromeo. Después de seis días de marcha a «matacaballos». Eran 150 hombres de un Regimiento sin pasado, a las órdenes de un ignoto Coronel, instruido en las Guerras Napoleonicas. Aguardaban su bautismo de Fuego, velando sus armas en absoluta oscuridad y silencio. Alfonso Rodrigáñez, vecino del lugar arribó con un regalo para el Jefe, un caballo bayo, calzado en cuatro (tenía las 4 partas negras), muy brioso, con cola cortada al corvejón (a la altura del «codo» que sobresale de las patas traseras del caballo). San Martin lo montaría para el combate. Entre los hombres que lo acompañaban, estaban sus cuñados Manuel y Mariano Escalada, Mariano Necochea, Justo Bermúdez, Ángel Pacheco, Pedro Castelli, Hipólito Bouchard, Manuel Díaz Velez, entre otros También estaba ahí Celedonio Escalada (comándate militar de Rosario) con un grupo de milicianos y un cañoncito, única pieza de artillería con que contaban los patriotas.
El Combate:
San Martín observa desde la espadaña del Convento los movimientos finales del enemigo junto a algunos Oficiales. Tomada la decisión de ataque, desciende de las azoteas y expresa su famosa frase: «Ahora, en dos minutos más estaremos sobre ellos, sable en mano». Manda tocar con sordina la orden de montar, y los Granaderos se aprestan para encontrarse con la Gloria. Da una breve arenga a sus hombres y le dice a sus Oficiales:
«Espero que tanto los señores oficiales como los granaderos, se portarán con una conducta tal, cual merece la opinión del Regimiento.
Capitán Bermúdez, en el centro de las columnas enemigas nos encontraremos y allí daré a Usted órdenes». El Trompa Lino Guillermo tocó a degüello y desde la parte posterior del convento, dos columnas cayeron sobre los realistas, una al mando del Coronel San Martín y otra del Capitán Bermúdez, un ataque de pinzas a partir de las tácticas envolventes de Napoleón, como los españoles no desembarcaron directamente frente al convento, sino algo más al norte Bermúdez demoro más en llegar, por lo que la columna de San Martin ataco primero, una bala de cañón mató a su bayo y entre los solados Juan Bautista Cabral y Juan Bautista Baigorria salvaron a su jefe, Cabral al precio de su vida, Baigorria en cambio sirvió en el Ejercito de Los Andes al menos hasta 1818. Bermúdez llego al combate justo para impedir que la formación en cuadro de los españoles se reorganizara, siendo también herido para morir días después. San Martín, desembarazado del apriete, herido en el rostro, con un hombro dislocado por la caída y con la pierna dolorida por el peso del caballo muerto, un tanto desorientado, a pie, ordena al Alférez Manuel Escalada -su cuñado- que:
«¡Reúna usted el Regimiento y vayan a morir!» le cupo al Teniente Díaz Velez y a otros la misión de arrojar hacia el rio a los enemigos, en esa tarea en la que se ataba un lazo a la cincha de dos caballos en paralelo y se atropellaba sobre la tropa para arrastrarla, se desbarranca y sufre la heridas que meses después le provocarían a muerte. En menos de 15 minutos concluía el combate con la victoria patriota. Con San Martin con el hombro luxado le tocaría al Joven Alférez Necochea escribir el parte que el libertador le dictaría en el cual destaca a sus hombres en especial al “granadero del mar” Hipólito Bouchard.
Nómina de los Granaderos caídos el 03 de febrero de 1813
Primera Compañía del Primer Escuadrón:
JANUARIO LUNA, hijo de Crespín y de Mónica Amaya, natural del Partido de Guzmán, San Luis, soltero.
JUAN BAUTISTA CABRAL, hijo de Francisco y de Carmen Robledo, natural de Saladas, Corrientes, soltero.
BASILIO BUSTOS, hijo del Granadero Lorenzo y de Luisa Rodríguez, natural de San Luis, Partido de Renca, soltero.
FELICIANO SILVA, hijo de Francisco Antonio y de Florenciana Navarro, natural de Corrientes, soltero.
Segunda Compañía del Primer Escuadrón:
RAMÓN SAAVEDRA, hijo de José Lorenzo y de María Juana Díaz, natural de Santiago del Estero, casado.
BLAS VARGAS, hijo de Martín y María de los Santos, natural de La Rioja, soltero.
Primera Compañía del Segundo Escuadrón
Cabo RAMÓN ANADÓN, hijo de Ramón y de Francisca Sosa y Cabral, natural de Montevideo; soltero.
JOSÉ MÁRQUEZ, hijo de Agustín y de Juana Méndez, natural de Tulumba, Córdoba, soltero.
Segunda Compañía del Segundo Escuadrón:
Sargento DOMINIQUE POURTAU, hijo de Bernardo y de Catalina Gazave, natural de Labarthe-Riviere, Saint Godens, Altos Pirineos, Francia, soltero.
JOSÉ MANUEL DÍAZ, hijo de Juan Antonio y de María Barroso, natural de Córdoba, soltero.
JULIÁN ALZOGARAY, hijo de Vicente y de Josefa Coria, natural de la Villa de San Martín, Quillota, Chile, soltero.
DOMINGO SORIANO GUREL, hijo de Juan Gil y de Justa Herrera, natural de la ciudad de La Rioja, soltero.
JUAN MATEO GELVES, hijo de Luis y Francisca Vielma, natural de la Cañada de Escobar, Buenos Aires, soltero.
Segunda Compañía del Tercer Escuadrón:
JOSÉ GREGORIO FRANCO FREDES, hijo de Eduardo y de María Liberata Fredes, natural de San Luis, partido de Renca, soltero.
Oficiales:
Capitán JUSTO GERMÁN BERMÚDEZ, hijo de José Andrés y de Juana García, natural de Montevideo, Uruguay, fallece el 14 de febrero de 1813 en San Lorenzo, casado.
Teniente MANUEL JOSÉ DÍAZ VÉLEZ, hijo de Francisco y María Petrona Aráoz, natural de Buenos Aires. En esta ciudad fallece en 20 de mayo de 1813, casado.
En total: 16 muertos.
De ellos: 1 Capitán, 1 Teniente, 1 Sargento, 1 Cabo y 12 Granaderos de tropa.
Las urnas que guardan los restos de los Granaderos caídos durante el Combate están en el Cementerio del Convento de San Carlos Borromeo.
Dieron todo por la Patria, y nada le pidieron.
Viva La patria.
Elìas Almada
Correo electrónico: almada-22@hotmail.com
Fuentes: “granaderos Bicentenarios” – Roberto Colimodio Galloso




