11 se setiembre: Día del Maestro.

 

En 1943, a 55 años del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, la Conferencia Interamericana de Educación (integrada por educadores de toda América) se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro, en todo el continente americano.

Su personalidad y vida política fue polémica y contradictoria, impulsor de la educación por un lado, criticó  la campaña del desierto que encabezo Julio A Rocca, peor a su vez  enarboló un plan de “Civilización” muy polémico. Más allá de la figura de Sarmiento en este día es importante reconocer a quienes han sido protagonista de la educación a través de los años Onésimo Leguizamón fue  la figura más destacada de la Educación Argentina, «maestro de maestro» así lo definió Nicolas Avellaneda al despedir los restos de su ministro de Instrucción Pública, con quien antes había mantenido una dura discusión en torno a lo que luego sería la ley 1420 , primera en legislar sobre el tema, y que salvo el impedimento para los aborígenes de educarse en su idioma, tuvo aspectos muy importantes que aún hoy se destacando. El Colegio Nacional “J.J. de Urquiza”   y la Escuelas Normal son dos íconos de nuestra ciudad por los que pasaron destacadísimos educadores.

Y en este día a 40 años de la Guerra de Malvinas quiero recordar y destacar la figura del Maestro/Soldado Julio Rubén Cao, caído en defensa de nuestra soberanía nacional.

En la última carta que le envió a la directora de su escuela, la N° 32 de Gregorio de Laferrere escribía de esta forma

«Desearía que hiciera llegar a la maestra de 3ro D este mensaje para mis alumnos;

A mis queridos alumnos de 3ro D:

No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera.

Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas. Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes.

Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.

Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes.

Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.

Afectuosamente JULIO»

Julio ya había hecho su Servicio Militar y había sido dado de baja. Sin embargo, cuando ocurrió la ocupación argentina de nuestras Islas Malvinas, se presentó como voluntario. Cayó heroicamente en combate el 14 de junio de 1982.

No estaba obligado a ir, porque iba a ser papá… pero aun así cumplió con su Patria. No pudiendo conocer a Maria Julia, su  hija.  Hoy su escuela, lleva su nombre.

Julio le dijo a su madre antes de partir:

«Yo como maestro y como ser humano con valores no puedo dejar de ir. ¿Cómo me siento después detrás de un escritorio si ahora me escondo debajo de la cama? Si no fuese, ¿Cómo podría hablarles a mis alumnos de Belgrano o San Martín?

Demasiado rápido seca la sangre del soldado y cae en olvido, recordar a Julio Cesar Cao es tener memoria y honrar a nuestros héroes.

Elìas Almada / Correo electrónico: almada-22@hotmail.com