Los deportes mentales: una excelente herramienta para entrenar la materia gris

 

Cuidar el cuerpo es un objetivo muy común de las personas; aunque, tal vez, siempre se enfoca dicho cuidado a la parte más física. El cerebro también puede ejercitarse para conseguir que esté en una buena forma, algo que resulta muy beneficioso para el día a día y el rendimiento en general.

Hay que señalar que, durante las actividades cotidianas, ya se ejercita la materia gris: al leer, al hacer memoria, al planificar las actividades, etc. Sin embargo, como en la parte más física, existen unos ejercicios más adecuados que otros y, en este aspecto, cabe destacar el papel de los llamados Deportes Mentales.

Para ir por partes y antes de entrar en materia de este tipo de disciplinas, hay que recordar que al cerebro, como parte de nuestro cuerpo, le afectan aspectos que son comunes con otras partes de nuestra anatomía, como una buena nutrición, una buena salud en general, la ausencia de factores dañinos (como los tóxicos o la ansiedad excesiva) o una correcta higiene de descanso. Una vez señaladas estas variables compartidas, vale la pena centrarse en esta modalidad de ejercicios que son específicos para el rendimiento intelectual.

¿Qué son los deportes mentales?

Los deportes mentales son un conjunto de actividades lúdicas que se encargan de estimular la materia gris. Suelen ser juegos con unas reglas concretas que ponen su foco en la actividad mental, en lugar de la física. Son buenos ejemplos de ello el ajedrez, las damas, el Bridge y otros tantos. Con su práctica obligamos al cerebro a trabajar en determinadas áreas, como la memoria, el cálculo, la planificación, etc. Todo ello muy beneficioso para que esta parte de nuestra anatomía se encuentre en marcha y trabajando, lo que la mantiene en buena forma.

El ajedrez es considerado el rey de los deportes mentales, tal vez por su popularidad y porque ejemplifica con claridad en qué consisten estas disciplinas. Válido para todas las edades, este juego milenario está siendo promocionado por organismos públicos gracias a sus enormes beneficios, que incluyen la protección frente al deterior cognitivo, el trabajo de memoria, planificación, la capacidad de análisis, la concentración y otros tantos puntos a favor. Su práctica no requiere una gran logística, apenas un tablero y unas fichas; además, con la versión online que se puede encontrar en la red, existe la posibilidad de jugar contra personas de otros países sin moverse de casa.

No solo existe el ajedrez

El poker es otro buen ejemplo de deporte mental. Si bien el ajedrez podría ser el ejemplo paradigmático, este juego de cartas se encuentra entre las actividades más populares de este conjunto de disciplinas. Su juego requiere importantes habilidades de gestión de las emociones, así como planificación, estrategia y adaptación a circunstancias cambiantes durante el transcurso de la partida. Para ello, es imprescindible conocer los poker valores de todas las manos y combinaciones posibles, desde la escalera real hasta el valor de cada carta, con el fin de poder calcular las propias posibilidades y, si fuera necesario, farolear. Todo ello requiere de destreza y concentración, aspectos que se perfeccionan con la práctica y que pueden llevar este juego más allá del entretenimiento para ser un excelente ejercicio para la materia gris.

Otros buenos ejemplos son el Bridge, también un juego de cartas, que estimula la estrategia, la intuición y la memoria (sobre todo para aprender la gran cantidad de reglas que tiene). Otro de los ejemplos más populares son las Damas, que además de compartir tablero con el ajedrez, también mantiene en común muchos de sus beneficios. Y también como juego de mesa encontramos el Backgammon, un antiquísimo juego ideal para potenciar la memoria y la estrategia. Completan la oferta otras posibilidades como el Scrabble (famoso juego de crear palabras) o el Go (creado en China hace más de 2500 años), entre otros. En definitiva, varias posibilidades entretenidas para ponerse a prueba compitiendo con otras personas, lo cual también incide positivamente en las relaciones sociales y, por tanto, en el bienestar mental en general. No hay que olvidar que el cerebro es una parte del cuerpo que bien merece ser ejercitada, ¿por qué no hacerlo de forma divertida?