Querida Gringa, amiga desde la infancia, hermana de la vida, compañera inseparable
de largas cabalgatas en los campos de tu padre, (tío Héctor), en los partidos de tenis de
lawn tenis y Rocamora. En las tertulias de las confiterías desde la recordada Roma
hasta las actuales, en las fiestas de los Artusi, especialmente la de fin de año, en los
distintos encuentros en el Colegio Nacional. Te caracterizó tu sociabilidad; tenías
inumerables amigos en todos los ambientes con los que establecías muy buenos
vínculos por ser una muy buena amiga, reservada y en la que se podía confiar. Hiciste
de la amistad un culto. Te gustaba la política pero no discutías porque entendías que
de esa forma se rompían las amistades entre las que se contaban radicales, peronistas,
socialistas y de otros partidos.
Amaste la vida de los cafés que eran en definitiva, tu lugar en el mundo, ahí charlabas con todos en un tono amable y empático. Egresaste como perito mercantil en 1957 del Colegio Nacional, donde fuiste profesora, lo mismo en la Escuela Normal y en colegios de Villa Elisa y Colón. Participaste en numerosas instituciones de bien público, entre las que destaco, por la cercanía que nos vinculó, la Asociación de Ex alumnos del Colegio.
Tuviste una activa intervención en la vida social de esta ciudad, y honraste y distinguiste siempre a la familia Artusi, a tus tíos y primos., y fuiste una de las promotoras del encuentro familiar del 2003 que congregó a los descendientes de los abuelos inmigrantes. Si algo te caracterizó fue la facilidad con que construías los vínculos familiares, amistosos y sociales. Acompaño en el dolor a Mauro y Dina y pido una oración en su nombre.
Héctor Fidel Rodríguez y flia.
