Los eneros de Malvinas: Enero de 1982, la guerra se planificaba: en la sede del estado mayor de la Armada, el vicealmirante Lombardo encabezaba un reducido grupo, que al comienzo contaba de solo marinos, luego se le agregaron componentes del ejército y finalmente de aeronáutica, Lombardo tenía la experiencia de que en la década del 60 participó de un desembarco secreto desde un submarino y conocía el terreno, con esa experiencia mas los informes de inteligencia que tenían como referencia a los mismos ingleses, que expresaban que entre mayo y agosto los portaviones Hermes e Invencible ya no estaría operando, se planificaba el desembarco para septiembre en principio, además del grupo de planificación, y los comandante en jefe, solo se informa de la misma al Almte., Busser con el objetivo de que los comandos anfibios (que dé el dependían) retomaran los entrenamientos y ejercicios con el propósito de estar en óptimas condiciones de encabezar lo que después se denominaría “Operación Rosario”.
Pero antes en otros años hubo otros echos que se suscitaron en enero y que es conveniente repasar para tener una idea de cómo se llegaba al enero del 82.
Cabe recordar como historia previa que desde antes del descubrimiento de las Islas por la expedición de Magallanes siempre estuvieron bajo dominio del Reino de España, desde la entrada en vigor de los primeros instrumentos internacionales que delimitaron el «Nuevo Mundo» poco después del descubrimiento de 1492. Las Bulas Pontificias y el Tratado de Tordesillas de 1494 constituyen los primeros instrumentos que receptan títulos de España de acuerdo con el derecho internacional de la época. En el curso del siglo XVII las Islas Malvinas fueron avistadas por navegantes de otras naciones que se aventuraban en los dominios españoles a riesgo de la reacción y las protestas que España efectuaba cuando tenía noticias de tales expediciones. Pero toda la región austral de América, con sus costas, mares e islas, quedó indiscutiblemente preservada bajo la soberanía española a través de los diversos tratados suscriptos en este período, como el Tratado «Americano» de 1670, entre España e Inglaterra. La Paz de Utrecht, firmada en 1713, aseguró la integridad de las posesiones de España en América del Sur y confirmó su exclusividad de navegación en el Atlántico Sur. Inglaterra aceptó dichas cláusulas como signataria de los acuerdos de Utrecht y de tratados posteriores del siglo XVIII que lo ratificaban.
El 24 de enero de -1600 El marino holandés Sebald de Wert descubre un grupo de pequeñas islas del archipiélago de las Malvinas, situadas al norte del mismo. Son las llamadas actualmente Sebaldes. Era la primera vez que las Malvinas eran situadas geográficamente en forma correcta pues los marinos que anteriormente navegaron en las inmediaciones, únicamente habían avistado las islas sin determinar su posición
En enero de 1764, expedicionarios franceses al mando del conde Louis Antoine de Bougainville llegaron al archipiélago y lo nombraron como Iles Malouines, en recuerdo del puerto de Saint-Maló desde el que habían iniciado su viaje. Se instalaron en la Isla Soledad y construyeron un establecimiento al que llamaron “Port Louis”. En esos primeros sesenta y seis días, Bougainville y sus hombres reconocieron el territorio circundante a la Bahía de la Anunciación, estudiaron su flora y su fauna y evaluaron los recursos naturales disponibles. Descubrieron que había abundante agua potable y turba para usar como combustible.
Ante este hecho de ocupación, España se opuso enérgicamente y obtuvo el reconocimiento de Francia de sus derechos territoriales, la desocupación de las Islas Malvinas y su entrega formal a las autoridades españolas en Buenos Aires, en abril de 1767.
El 8 de enero del año 1766 una expedición británica capitaneada por el marino John Mc Bride, llegó clandestinamente al archipiélago y levantaron un fuerte en un lugar que llamaron «Port Egmont», en una isla situada al oeste de la Gran Malvina. Pese al secreto con que el gobierno del Reino Unido llevó esto a cabo, España tuvo conocimiento de ello y protestó insistentemente, exponiendo sus derechos. Como no obtuvo una respuesta aceptable, buscó el establecimiento intruso y cuando dio con él, en 1770, expulsó por la fuerza a sus ocupantes. Con motivo de esta acción se estuvo a punto de ir a la guerra, la cual fue evitada con un acuerdo bilateral firmado en 1771. Este acuerdo constaba de una Declaración por la que España restituía a los británicos «Port Egmont» para salvar el honor del Rey británico, haciendo reserva expresa de su soberanía sobre la totalidad de las Islas Malvinas, y una Aceptación de la Declaración en la que Gran Bretaña guardaba silencio acerca de la reserva de derechos española. Como parte del acuerdo se convino verbalmente que los ingleses se retirarían de «Port Egmont» posteriormente, lo cual ocurrió en 1774.
También un 8 de enero, pero de 1811, las autoridades españolas en Montevideo tomaron la decisión de replegarse de Malvinas en pleno contexto revolucionario. Así dejaron el camino allanado para que las autoridades nacionales, una vez independizado nuestro país, pudieran tomar posesión formal y definitiva de las islas. El último comandante español de Malvinas fue Pablo Guillén Martínez, a quien le tocó ejecutar la orden de replegar a Montevideo y antes de hacerlo dejo una placa de plomo en la iglesia proclamando la soberanía española sobre el archipiélago.
El 5 de enero de 1828, el gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego, le otorgó a Luis Vernet “los terrenos que en la Isla Soledad resultaren vacíos y la Isla de los Estados” a cambio de que funde allí un poblado en un plazo de tres años.
La Isla de los Estados se encuentra a solo 346 km de distancia de Malvinas, y ya en 1823 Vernet había instalado un aserradero en la bahía Flinders. Desde este lugar se llevaban las maderas para reparar casas y barcos en las islas, ya que, en el archipiélago no había árboles.
El 16 de enero de 1831 María La Grande llegó a Malvinas invitada por Luis Vernet.
En esa época María La Grande, María la Vieja o simplemente la Reina, era la Cacique del pueblo Tehuelche. Sus dominios abarcaban prácticamente toda la Patagonia, desde el Río Negro hasta las costas del Estrecho de Magallanes. Su poder económico se basaba en el intercambio comercial de carne, pieles, mantas de guanaco, plumas de ñandú, ganado y madera. Luis Vernet la había conocido en 1823 en Península Valdés mientras faenaba ganado. La gran cacique llegó acompañada por más de mil indios, lo invitó a negociar y conocer los derechos que su pueblo tenía sobre ese territorio. Después de ese encuentro, Vernet la apodó como “María La Grande” en alusión a la zarina rusa Catalina II de Rusia y por el gran liderazgo que ejercía en su comunidad. Años después, y siendo ya Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas, la invitó a visitar Puerto Luis. El propósito era la creación de una factoría en la Bahía San Gregorio para el intercambio de ganado y madera entre las Islas y el continente que gozaría de la protección de la cacique.
María permaneció varios días en las Islas Malvinas pero la usurpación inglesa de 1833 truncó la integración.
40 años después el 17 de enero de 1871 fallecía Luis Vernet.
3 de enero de 1833, usurpación británica de las Islas Malvinas.
Tropas de Gran Bretaña, a bordo de la Corbeta Clío, ocuparon y usurparon las Islas Malvinas, aprovechando el daño causado por el bombardeo estadounidense el año anterior.
El Coronel Pinedo regresó a Buenos Aires sin presentar batalla. El ataque sucedió en tiempos de paz entre ambas naciones. Argentina protestó inmediatamente contra la usurpación, pero los ingleses harían caso omiso, manteniendo la usurpación hasta el día de la fecha.
El 11 de enero de 1920, los obreros recién arribados desde Buenos Aires a Grytviken en las islas Georgias daban comienzo a una huelga autodenominada bolchevique. Al poco tiempo, 200 personas más se sumaban y elevaban sus demandas a la empresa. Exigían salarios en pesos argentinos, mejores condiciones de trabajo, pagos por horas extras y una jornada de 8 horas máximo. Como respuesta, solo recibieron silencio. Por eso, los huelguistas decidieron destruir maquinarias y, tras inutilizar los fusiles para evitar ser reprimidos, amenazaron a las autoridades británicas. Así, conforme crecía la organización y la lucha, se proclamó lo que se conoció como la primera república bolchevique fuera de Rusia. El gobierno argentino se mantuvo en silencio mientras Gran Bretaña enviaba un buque de guerra que restablecería la situación al momento anterior a la huelga y la bandera inglesa ondearía en las Georgias.
El 3 de enero de 1941 se dio a conocer en un acto público la composición ganadora de la Marcha de Malvinas, escrita por Carlos Obligado y musicalizada por José Tieri. El concurso había sido organizado por la «Junta de Recuperación de las Malvinas» y tenía por objeto difundir en la sociedad la importancia del archipiélago.
Al cumplirse el 133° aniversario de la usurpación del archipiélago, el 3 de enero de 1966 el presidente Arturo Illia decretó la fundación del Instituto Nacional de las Islas Malvinas y adyacencias, que presidió el Doctor Ernesto J. Fitte. Al año siguiente, por controversias surgidas en la asociación acerca del carácter que debía darse a la sublevación del gaucho Rivero, el doctor Fitte renunció y el ministro de Relaciones Exteriores, Nicanor Costa Méndez, disolvió el Instituto por decreto, el 14 de Febrero de 1967.
Entrada en vigencia la Declaración Conjunta de Buenos Aires y por iniciativa del Gobernador Campos, el 29 de diciembre de 1971 el velero de la Armada Argentina Fortuna partió del puerto de Buenos Aires con rumbo sur hacia Malvinas, en donde permaneció del 10 al 15 de enero de 1972.
Además, visitó la Isla de los Estados y la ciudad de Ushuaia, con el objeto de estrechar los lazos con la población y fomentar la práctica de deportes náuticos.
El Capitán de Fragata Máximo Rivero Kelly, al mando de la embarcación, donó unos pequeños veleros a jóvenes residentes isleños. Rivero Kelly era nada más y nada menos que un de los piloto de los aviones navales que en junio de 1955 bombardearon plaza de mayo masacrando al pueblo y luego sería acusado de delitos de lesa humanidad cometidos en la base Almirante Zar.
El 12 de enero de 1972 se realizó el primer vuelo regular de LADE a las Islas Malvinas.
Fue realizado con un hidroavión anfibio denominado Grumman HU-16 Albatross, que podía operar en tierra, nieve y agua llevando cuatro o cinco pasajeros. Estos vuelos tuvieron una frecuencia de dos servicios mensuales. A partir de esta fecha se efectuaron vuelos sanitarios y de carga (correo, alimento, medicamentos).
Líneas Aéreas del Estado (LADE), de la Fuerza Aérea Argentina, fue la única aerolínea que mantuvo en forma permanente por más de una década una sucursal en la capital de Malvinas, y una línea regular entre el continente y las Islas.
Elías Almada
DNI 14936811
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