Las imágenes en la Isla del Puerto golpean fuerte, inunda de tristeza y desazón a todos aquellos que aún conservan algo de cariño por el entorno, por la naturaleza, por el cuidado de todos.
El fuego y el humo invade de un lado y del otro a este bello lugar mientras los turistas y uruguayenses tratamos de aplacar el calor que torna a la ciudad casi inviable. Pero el humo que llega aún desde el corazón de la Cambacuá se mezcla, choca y nutre con el que sale desde la Isla del Puerto, del sector que da a la ciudad. A ello se suma una importante columna de humo que llega bien desde el este, que supuestamente debe ser desde el Uruguay, que es la más fuerte y densa.
Sobre la bulevar de la Isla, los bomberos aguantan junto a sus camiones y camionetas, trabajando para que no se desmadre nada en medio de autos que llega a la playa o de los que se van.
Con todo este panorama, los pájaros andan desorientados, vuelvan casi en círculos sobre las copas de los árboles, sabiendo que el peligro esta a ras del suelo.





