Según las últimas proyecciones, el fenómeno seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses y podría favorecer jornadas agobiantes junto con precipitaciones superiores a lo habitual.
A pocos meses del comienzo del verano, las miradas están puestas sobre el comportamiento del océano Pacífico y sus posibles consecuencias en Argentina.
En paralelo, el fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses, justo cuando el país ingrese en el período más cálido del año.
Este escenario abre la puerta a una temporada marcada por episodios de calor intenso, elevada sensación térmica y períodos de abundantes precipitaciones.
El Niño se fortalece: ¿Qué puede pasar durante el verano?
La última actualización del Centro de Predicción Climática de NOAA, publicada el 10 de septiembre, confirmó que El Niño sigue ganando intensidad.
El organismo señaló que existe una probabilidad superior al 90% de que se convierta en un evento muy fuerte durante los próximos meses, mientras las anomalías de temperatura de la superficie del Pacífico ecuatorial ya superan los 3 grados en algunos sectores.
Además, las probabilidades oficiales indican que El Niño continuará activo durante diciembre, enero y febrero, es decir, durante todo el verano meteorológico en Argentina.
De hecho, el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) anticipó que podrían registrarse lluvias por encima de los valores normales en gran parte del territorio, aunque los impactos no serán iguales en todas las provincias.
¿Habrá temperaturas superiores a los 40 grados?
La presencia de El Niño no significa que todos los días serán más calurosos ni permite asegurar una determinada máxima con varios meses de anticipación.
Sin embargo, durante el verano argentino son posibles episodios de calor extremo capaces de superar los 40 grados, especialmente cuando se producen bloqueos atmosféricos y persistentes ingresos de aire cálido.
A esto puede sumarse otro factor determinante: la humedad. En jornadas con abundante vapor de agua, el cuerpo encuentra mayores dificultades para disipar el calor mediante la transpiración y la sensación térmica puede ubicarse varios grados por encima de la temperatura registrada.
Es decir, el escenario podría alternar entonces períodos sofocantes con tormentas y lluvias intensas, especialmente en las regiones donde El Niño favorezca excesos de precipitación.
Por este motivo, será fundamental seguir las actualizaciones del Servicio Meteorológico Nacional a medida que se acerque diciembre, ya que los pronósticos estacionales permiten establecer tendencias, pero no anticipar con meses de distancia cuándo ocurrirá cada ola de calor o tormenta.
En ese sentido, el verano 2026-2027 se perfila como una temporada para seguir de cerca: un El Niño potencialmente muy fuerte estará activo durante los tres meses centrales de la estación, aumentando las probabilidades de anomalías climáticas y eventos de alto impacto. Fuente Cronica




