martes, septiembre 15, 2026

Después de dos años, terminaron la limpieza de las fosas del histórico galpón de locomotoras de Concepción del Uruguay

Fueron más de dos años de trabajo sostenido, para que parte del histórico galpón de locomotoras de Concepción del Uruguay vuelva a quedar visible.

Juan Burgos, integrante del Ferroclub y colaborador permanente del Museo Ferroviario, terminó recientemente la limpieza profunda de las dos fosas que forman parte de esta antigua infraestructura ferroviaria. La tarea, realizada prácticamente en soledad y con una dedicación que se extendió durante cientos de jornadas, representa uno de los trabajos de recuperación más significativos realizados en los últimos años dentro del predio.

Las fosas fueron durante décadas un espacio esencial para el mantenimiento de las locomotoras. Desde allí, los trabajadores ferroviarios podían acceder a la parte inferior de las máquinas para realizar tareas de inspección, reparación y mantenimiento. Su existencia permite comprender la dimensión que tuvo la actividad ferroviaria en Concepción del Uruguay y el nivel de infraestructura que acompañaba el funcionamiento del Ferrocarril Urquiza.

Una de esas fosas tiene, además, una presencia particularmente significativa: Sobre ella permanece la locomotora Henschel N.º 3014. La máquina dejó de prestar servicio hacia finales de la década de 1970 y quedó en el mismo lugar donde todavía se encuentra. Con el paso de los años, el abandono y la acumulación de tierra y residuos fueron ocultando progresivamente buena parte de estos espacios, hasta convertir su recuperación en una tarea que requería tiempo, esfuerzo y una enorme perseverancia.

Ese trabajo fue asumido por Burgos. Durante más de dos años, avanzó progresivamente sobre las dos fosas, retirando tierra, residuos y distintos elementos acumulados durante décadas. La tarea no estuvo limitada a jornadas de trabajo en condiciones ideales. Muchas veces comenzó durante las primeras horas de la mañana y se desarrolló en jornadas de frío, lluvia, niebla o altas temperaturas. El objetivo fue siempre el mismo: Recuperar un espacio que forma parte de la infraestructura histórica del ferrocarril uruguayense y hacerlo nuevamente accesible para su conservación y conocimiento.

Burgos tiene más de 70 años y su vínculo con el Museo Ferroviario excede ampliamente este trabajo. Durante los fines de semana participa de la apertura del espacio, recibe visitantes y realiza visitas guiadas, mientras que durante la semana continúa colaborando en tareas de limpieza, restauración y puesta en valor. Aunque no fue ferroviario, con el paso del tiempo desarrolló un profundo conocimiento sobre distintos aspectos de la actividad y se convirtió en uno de los colaboradores que sostienen cotidianamente la conservación del patrimonio ferroviario local.

La finalización de la limpieza de las fosas adquiere así una dimensión que va más allá de una obra de mantenimiento.

La recuperación permite volver a observar una parte de la infraestructura desde la cual los trabajadores ferroviarios desarrollaron durante décadas tareas fundamentales para mantener en funcionamiento las locomotoras. Cada elemento recuperado ayuda a reconstruir cómo funcionaba aquel universo laboral y tecnológico que tuvo una presencia determinante en la historia económica y social de Concepción del Uruguay.

La locomotora Henschel N.º 3014 constituye, en ese sentido, otro de los desafíos pendientes. La máquina permanece como testimonio material de una época en la que las locomotoras a vapor todavía formaban parte de la actividad ferroviaria local. Desde el Ferroclub y el Museo Ferroviario existe la expectativa de avanzar, a largo plazo, en su recuperación y puesta en valor, con el propósito de que pueda ser conocida y apreciada por las generaciones actuales y futuras.

El resultado de la tarea realizada por Burgos quedó registrado en un video en el que explica el funcionamiento histórico de una de las fosas y muestra el estado en el que quedó luego de su intervención. El registro permite dimensionar una labor que, por sus características, puede pasar inadvertida para quienes observan únicamente el resultado final, pero que demandó más de dos años de trabajo constante.

La recuperación llega, además, en un momento especial para la institución, que se prepara para realizar el VI Encuentro Interprovincial de Ferroaficionados. El encuentro reunirá próximamente a aficionados y representantes vinculados al mundo ferroviario y permitirá mostrar no solamente las piezas y espacios conservados, sino también el trabajo cotidiano que existe detrás de cada una de ellas.

En ese proceso, la historia de Juan Burgos representa una muestra concreta de cómo la preservación del patrimonio ferroviario también se construye desde el esfuerzo individual y cotidiano. No se trata únicamente de conservar locomotoras, vagones, herramientas o instalaciones: Se trata de recuperar los lugares que permiten comprender para qué fueron utilizados y quiénes trabajaron en ellos.

La limpieza de las dos fosas devuelve así a la vista una parte del antiguo galpón de locomotoras y abre una nueva etapa para su conservación. Después de décadas y de más de dos años de trabajo, un sector de la historia ferroviaria de Concepción del Uruguay vuelve a quedar expuesto. Y detrás de ese resultado hay una historia tan sencilla como significativa: la de un hombre que decidió dedicar su tiempo y sus fuerzas a recuperar un lugar que considera parte de la memoria de todos.