El miércoles 12 de agosto, desde las 20:00, en la Casa De Costa a Costa (Suipacha 678), se presentará el libro Aníbal Sampayo, poeta del Río de los Pájaros Pintados. Inventario y obra (Tomo 1), con la presencia de su autor, Schubert Flores Vasella. El evento se enmarca en las actividades por los 100 años del nacimiento del gran músico, artista y militante sanducero.
En el programa A Tres Bandas de las radios de la UNER, Schubert Flores Vasella habló sobre su llegada, el arduo trabajo para realizar este libro y sobre “don Aníbal Sampayo, este prócer de la cultura litoraleña, de quien el próximo 6 de agosto se cumplirán 100 años de su nacimiento en Paysandú, República Oriental del Uruguay”.
Schubert Flores Vasella se presentó como “un oriental, sanducero, nacido en Guichón, departamento de Paysandú, de donde me fui cuando apenas había aprendido a caminar. Mi familia se radicó en Tacuarembó, en el norte uruguayo, donde residí hasta los 20 años. Desde entonces vivo en Buenos Aires, hace ya 52 años. Mantengo un caminar permanente tanto por la República Oriental como por distintos destinos argentinos, presentando mis trabajos de investigación y rescate cultural, plasmados en libros. Hago presentaciones directas, en contacto con la gente. Mis trabajos no se encuentran en el circuito comercial; la gente puede adquirirlos de manera directa durante las presentaciones o encargármelos a través de los medios que ofrece la modernidad”.
Sobre el libro dedicado a don Aníbal Sampayo, expresó: “Soy un hombre con mucha sensibilidad por la cultura de estos pueblos y por la historia. Vivimos en países centralistas, tanto Uruguay como Argentina, donde se piensa que la cultura es únicamente la que producen los puertos y las capitales. Yo creo que la cultura nacional auténtica de toda la región está en los interiores, en los caminos profundos, a veces alejados de esos puertos que miran más hacia afuera, hacia Europa o, hoy, hacia la globalización, en lugar de dar prioridad a nuestros cultores y creadores locales. Hay un sinfín de próceres culturales totalmente perdidos, olvidados, ocultados o desatendidos. Me he propuesto rescatar a esos personajes, a esa gente y a esos temas”.
Del sanducero, cuyo centenario de nacimiento se acerca, Schubert Flores destacó: “Estamos ante una figura consular del folclore de ambos países, que tuvo un momento de apogeo notable. Si bien su obra no ha sido olvidada como la de otros, su trayectoria no es bien conocida y corre el riesgo de ir siendo ladeada poco a poco. En las últimas conversaciones que mantuvimos comencé este trabajo de investigación, que lleva exactamente 20 años. La idea es difundir y dar a conocer toda su historia, su trayectoria y su obra, y, ya que el libro aparece en este momento, celebrar el centenario de Sampayo”.“Estamos ante un artista que dedicó 65 años de su vida por entero a su vocación artística, musical y poética. Recorrió cuatro continentes. Todo el litoral uruguayo, empezando por Paysandú, hasta el día que cruzó a Concepción del Uruguay, donde estrechó amistad con don Florencio López y se convirtió en un asiduo participante de la peña Ñanderogamí”.
Sampayo y Concepción
Flores Vasella relató que en Concepción del Uruguay, Sampayo “trabó amistad y relación con todos los artistas del boom folclórico argentino: Eduardo Falú, Atahualpa Yupanqui, Carlos Di Fulvio, Cacho Iriarte, Los Fronterizos, Los Chalchaleros… Por Bartolomé Mitre 220, sede de la peña Ñanderogamí, pasó absolutamente toda la constelación folclórica argentina, desde los más grandes artistas hasta los de menor renombre. Y con todos ellos convivió Aníbal Sampayo. ¡Qué belleza! Esa inmensa trayectoria no se puede resumir en 200 páginas”.
Sin ocultar su admiración por el artista uruguayo, Flores Vasella remarcó: “Aníbal es un artista que le canta a su paisaje y a su gente. Es un gran traductor del paisaje y de las personas de ese río, del río Uruguay, del río de los pájaros. Ese es el centro de la temática que mueve a Aníbal Sampayo, tanto poéticamente como musicalmente. Ese es el principio y el origen de su preocupación poético-musical. Dentro de ese marco, realizó el rescate de dos géneros: la canción litoraleña y, específicamente, la chamarrita, que estaba totalmente perdida y olvidada en Entre Ríos. Se da la casualidad de que en la banda oriental de Entre Ríos ese rescate lo hicieron Aníbal Sampayo y Florencio López, y en simultáneo, en la costa paranaense, en la banda occidental de Entre Ríos, don Linares Cardozo trabajaba en la misma dirección”.
De Costa a Costa
Flores Vasella, ya sobre el final de la nota en las radios de la UNER, agradeció “la hospitalidad de los amigos de De Costa a Costa” y elogió el movimiento: “Es algo que vengo diciendo desde hace muchísimos años. Este movimiento de músicos independientes llamado De Costa a Costa es uno de los movimientos culturales más importantes de la región. Jóvenes músicos de todos los instrumentos, con un profundo amor por la tierra y un gran respeto por los mayores, que rescatan músicos y artistas anónimos de cada pueblo y de cada lugar de la provincia. Es un trabajo enorme, fructífero y magnífico. En ese sentido, han sido consecuentes con don Aníbal Sampayo”.
Sampayo y Artigas
En el cierre de la charla, al surgir inevitablemente la figura de José Gervasio Artigas, Flores Vasella afirmó: “Aníbal Sampayo tiene la particularidad de ser un artista de la región, de la geohistoria regional cultural común: sur de Río Grande do Sul, Misiones, parte del Paraguay, Entre Ríos, Corrientes, Córdoba y la República Oriental. Aquello que conformó en tiempos de Artigas la Liga Federal de las Provincias que luchaban por su autonomía y por el federalismo, en oposición al régimen virreinal continuado por Buenos Aires. Un proyecto notable que tuvo puntos culminantes en Arroyo de la China, es decir, en Concepción, con el Congreso de 1815, que se anticipó a declarar la independencia de España respecto del Congreso de Tucumán, reunido un año después. Allí, del otro lado, en la Meseta de Artigas, se estableció Artigas, y ese era el centro de los recursos artiguistas. Sampayo nace en Paysandú, muy cerca de ese punto; está ubicado en el centro de aquel geosistema federal y fue fiel a eso. Desde ahí, recorrió desde muy joven el sur de Brasil y Paraguay en 1949 y 1950. Fue el primer artista que utilizó el arpa en Uruguay. Su obra es consecuente con ese contexto. En 1970 compuso la cantata Aurora y ocaso de los pueblos libres, una obra integral dedicada a Artigas; luego, en 1989, la transformaron, la mejoraron y se convirtió en otra obra integral notable. Además, dejó una tercera obra dedicada a Artigas. Tenía una inspiración profunda para ser artiguista y ser consecuente con el pensamiento del Jefe de los Orientales”.
Por Pipo
Foto portada del libro gentileza del autor, como así también la imagen de la presentación del libro.





