martes, julio 28, 2026

Incautan 12 cachorros salchicha y una perra adulta por contrabando en el Puente Internacional General Artigas

Un operativo aduanero en el paso fronterizo que conecta Colón con Paysandú permitió detectar el traslado irregular de una docena de cachorros de raza Dachshund (salchicha) de apenas un mes de vida y una hembra adulta, quienes viajaban ocultos en el interior de un vehículo.

Procedimiento e intervención de Sanidad Animal

Tras la incautación por contrabando, las actuaciones tomaron curso administrativo y sanitario:

  • Custodia inicial: Los animales quedaron bajo el resguardo de las autoridades de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería.
  • Derivación al INBA: Una vez concluidos los trámites aduaneros, las actuaciones pasarán al Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) para aplicar los protocolos vigentes de cuarentena y posterior derivación a una ONG de protección animal.
  • Ofrecimiento de ONG: Laura De León, referente de Amigos de los Animales, entabló contacto con autoridades regionales y nacionales del INBA manifestando la predisposición de la entidad para albergar a las mascotas, gestionar su vacunación y coordinar las futuras castraciones. De León advirtió además que, dada la cantidad de crías (las camadas de la raza suelen ser de hasta cuatro cachorros), la perra adulta interceptada no sería la madre de la totalidad de la camada.

Aspectos legales del decomiso

La abogada especialista en Derecho Animal, Dra. Verónica Ortiz, analizó el encuadre normativo del caso y explicó que cualquier bien o animal introducido al territorio sin la correspondiente tramitación aduanera configura el delito de contrabando. Al ser trasladados con fines de comercialización, la ley y los presuntos infractores los abordan como «objetos», procediéndose a su decomiso.

Ortiz recordó la obligatoriedad legal de que las mascotas de compañía cuenten con chip de identificación y estén castradas, remarcando que, ante la falta de infraestructura estatal para la contención prolongada de estos animales secuestrados, la práctica habitual es su posterior entrega en custodia a protectoras o instituciones de la sociedad civil. Fuente El Telegrafo