Se trata de la Escuela N.º 94 «Francisco Ramírez», ubicada en el barrio Pereda. Los intrusos ingresaron durante el fin de semana forzando rejas y ventanas, rompieron alarmas y se llevaron la mercadería de los alumnos. «Es una impotencia terrible», lamentó la directora.
GUALEGUAYCHÚ— Un repudiable hecho delictivo y de vandalismo golpeó duramente a la comunidad educativa de la zona sur de Gualeguaychú. Delincuentes aprovecharon la soledad del fin de semana para ingresar a la Escuela N.º 94 «Francisco Ramírez», una institución centenaria donde causaron destrozos generalizados y vaciaron el depósito de alimentos destinados al comedor de los chicos.
El desolador panorama fue descubierto este lunes por la mañana cuando los docentes y directivos llegaron para iniciar la jornada habitual de clases. La institución, inaugurada el 10 de marzo de 1919 y actualmente bajo la modalidad de jornada completa para nivel inicial y primario, sufrió el ensañamiento de los intrusos en casi todas sus dependencias.
Destrozos, armarios barreteados y alarmas arrancadas
Según detalló la directora del establecimiento, Nerina Nazer, el sentimiento generalizado es de una «impotencia terrible». Los malvivientes forzaron una ventana, rompieron los vidrios de una puerta y recorrieron cada rincón del edificio con total impunidad:
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Aulas vandalizadas: Abrieron la totalidad de los armarios de los salones y barretearon los candados donde se guardaban los elementos de Educación Física, dejando los materiales didácticos esparcidos por el suelo.
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Ataque a la cocina: Forzaron una reja de ingreso, destruyeron la puerta que conecta el salón principal con el patio trasero y revolvieron por completo la sala de ordenanzas, tirando documentación clave.
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Burlaron la seguridad: El edificio cuenta con un sistema de alarmas, pero los delincuentes lograron arrancar uno de los sensores de movimiento, el cual fue encontrado posteriormente apoyado sobre una silla.
El comedor, el blanco principal del robo
Más allá de los severos daños materiales en la infraestructura, lo que más afecta el normal funcionamiento de la escuela de jornada completa es el robo de los insumos diarios para los alumnos.
Los delincuentes se llevaron pavas eléctricas de la sala de maestros, termos de las aulas, una cuchilla de gran tamaño de la cocina y packs enteros de mercadería del comedor, entre ellos: aceite, azúcar, puré de tomate, mermeladas y turrones.
El patio trasero, una «boca de lobo» sin respuestas
Al momento de analizar los factores que facilitaron el atraco, la directora Nazer fue contundente respecto a las falencias de infraestructura externa: “El problema más grave de la escuela es la falta de iluminación atrás. El patio trasero es una oscuridad terrible, es como una invitación”, denunció públicamente.
La directiva remarcó que desde hace años se vienen realizando gestiones ante las autoridades correspondientes para lograr la instalación de luminarias en el perímetro, pero hasta el momento nunca obtuvieron respuestas favorables. En el lugar trabajaron peritos policiales para intentar levantar huellas y rastros que permitan identificar a los autores del indignante hecho. Fuente Máxima




