Tras pasar un año y medio bajo prisión domiciliaria en Asunción, el exlegislador nacional por Entre Ríos y su pareja, Iara Guinsel, se sientan en el banquillo de los acusados. Se los juzga por intentar cruzar la frontera con Brasil en 2024 cargando una mochila con más de 211 mil dólares sin declarar. En Argentina, Arroyo Salgado reclama su extradición.
Se inició este martes en la capital de la República del Paraguay el juicio oral y público contra el exsenador nacional por la provincia de Entre Ríos, Edgardo Kueider, y su exsecretaria y actual pareja, Iara Guinsel. Ambos llegan a esta instancia procesal acusados por el supuesto delito de «Contrabando de divisas en grado de tentativa».
El debate comenzó minutos después de las 08:00 horas ante el Tribunal de Sentencia Especializado en Delitos Económicos de Asunción, cuerpo colegiado integrado por los magistrados Elsa García, Matías Garcete Piris y Adriana Planás.
Se estima en los ámbitos tribunalicios paraguayos que el proceso podría resolverse de manera rápida en un lapso de entre dos y cinco jornadas intensas de declaraciones y alegatos.
El origen de la causa: una mochila con miles de dólares
La plataforma fáctica de la acusación se remonta a la madrugada del 4 de diciembre de 2024. En aquella oportunidad, Kueider y Guinsel fueron interceptados durante un control de rutina en el Puente Internacional de la Amistad, la estratégica vía aduanera que conecta la localidad brasileña de Foz de Iguazú con Ciudad del Este, en Paraguay.
Al momento de la requisa de sus pertenencias, los inspectores aduaneros y las fuerzas de seguridad fronterizas hallaron en el interior de una mochila una millonaria suma de dinero en efectivo que no había sido declarada ante los organismos fiscales:
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U$S 211.000 (Dólares estadounidenses).
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$4.000.000 (Pesos argentinos).
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₲ 640.000 (Guaraníes paraguayos).
Desde el momento de la detención, el exsenador y su pareja cumplieron un estricto arresto domiciliario de un año y medio en Asunción, mudándose progresivamente por tres complejos residenciales: primero en un lujoso barrio céntrico, luego en un dúplex y finalmente en un departamento de alta gama en la periferia asuncena.
Kueider ha ratificado de manera insistente su inocencia a través de diversas entrevistas radiales, argumentando un desconocimiento del origen: “Los fondos no son míos, ni de mi acompañante. Son de operaciones de intermediación que ella estaba haciendo en Paraguay. Entramos y salimos esa noche”, alegó el año pasado. En caso de ser hallado culpable, enfrenta una pena máxima de dos años y medio de prisión, aunque se computará a su favor el tiempo ya cumplido en detención domiciliaria.
El complejo frente judicial en Argentina: lavado y pedido de extradición
Mientras el exlegislador rinde cuentas ante los jueces paraguayos, su situación procesal en la República Argentina es significativamente más grave y abarca dos legajos de alta complejidad que se disputan la competencia jurisdiccional: uno en la Justicia provincial de Concordia y otro en los Tribunales Federales de San Isidro.
La titular del Juzgado Federal de San Isidro, Dra. Sandra Arroyo Salgado, ya elevó formalmente a juicio la causa madre en territorio argentino contra la presunta asociación ilícita que tendría a Kueider como jefe de la estructura, e interpuso un pedido formal de extradición a las autoridades de Paraguay.
En el fuero federal argentino, el exsenador se encuentra procesado por una profusa lista de delitos contra la administración pública:
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Enriquecimiento ilícito y Lavado de activos.
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Cohecho (coimas) y Tráfico de influencias.
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Abuso de autoridad y Negociaciones incompatibles con la función pública.
De acuerdo con la investigación penal de la jueza Arroyo Salgado, el exlegislador habría utilizado intrincadas estructuras societarias y testaferros para adquirir bienes de lujo que no guardan correspondencia con sus ingresos en blanco devengados como funcionario del Estado. Cabe recordar que, debido a la solidez de esta investigación, el Senado de la Nación ya había aprobado formalmente el desafuero de Kueider por una abrumadora mayoría de 60 votos afirmativos.




