domingo, mayo 24, 2026

Murió en 1974 y sus palabras son, hoy, de rigurosa actualidad

 

No podía ser de otra manera: la eternidad lo abrazó el día
de la Patria. Todos sus desvelos, sus creaciones, sus obras
y sus luchas tuvieron un solo destino: la Patria, su grandeza
y su felicidad.
Entre todas sus frases certeras y criollas, surge con
rigurosa vigencia: “El drama de la Patria enfrenta dos
personajes solamente: el pueblo encadenado y la finanza
imperialista. Lo demás no cuenta. Cuando están en juego los
destinos de un pueblo, toda reclamación particular
perturba y divide. Cuando los enemigos del Pueblo deciden
el destino de la Patria, los nacionales necesitamos
estrechar filas y dejar de señalar a los costados con
acusadores dedos…”. Nuestro límite debe ser encontrar
“puntos de coincidencia” para construir la patria en base a
sus intereses, que son los del pueblo.
Por eso, frente al avance violento del criterio imperialista,
sostenemos un único objetivo que no debe cederse:
“Rehacer la Nación, esa es nuestra tarea y traición es todo
lo que se le oponga… Es forzoso unirse bajo la gran bandera
Celeste y Blanca frente al régimen, alternativamente
democrático o fascista, de los entregadores.”. Debemos

recurrir más a su pensamiento, a su ejemplo docente. Toda
su vida fue pelear por la dignidad popular aferrado a un
apotegma:
“Hasta que un día el paisano
acabe con este infierno
y haciendo suyo el gobierno
con solo esta ley se rija:
es pa’ todos la cobija

En estos apocalípticos tiempos, donde el pueblo
resulta el receptor de la quita de derechos y queda
sujeto al hambre y a la carencia total de salud y
educación, sus palabras y enseñanzas son presente y
dolor a diario. Volvamos sobre don Arturo…
leyéndolo y aprehendiéndolo.
Encaremos la lucha con fervor y alegría: “…nada
grande se puede hacer con la tristeza, desde la
ciencia al deporte, desde la creación de la riqueza a
la moral patriótica. El tono está dado por el
optimismo o por el pesimismo. Nos quieren tristes
para que nos sintamos vencidos y los pueblos
deprimidos no vencen ni en la cancha de fútbol, ni en
el laboratorio, ni en el ejemplo moral, ni en las
disputas económicas. Por eso venimos a combatir

alegremente, seguros de nuestro destino y
sabiéndonos vencedores al corto o a largo plazo”.
Gracias, Don Arturo. Esperamos estar a la altura de
sus enseñanzas.
Prof. Celeste Pérez
Rectora del Instituto de Formación Política del P. J. Entre Ríos