viernes, mayo 8, 2026

Columna de Opinión: Por Concejal Ing. Alejandro Dus

Municipios en Entre Ríos: El Riesgo de las «Minidictaduras» Locales 

En los municipios de Entre Ríos, la democracia deliberativa corre el riesgo de convertirse en un trámite administrativo. Bajo el amparo de los artículos 91 y 236 de la Constitución Provincial, los intendentes cuentan con una mayoría automática que transforma a los concejales oficialistas en un brazo ejecutor de sus decisiones, anulando la necesidad de buscar consensos y reduciendo a la oposición a un rol de espectador crítico pero impotente.

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Cuando el oficialismo no necesita convencer a nadie para aprobar una ordenanza, el recinto del Concejo Deliberante deja de ser un espacio de deliberación para convertirse en un escenario de ratificación. Los concejales oficialistas, lejos de actuar como representantes independientes de los vecinos, funcionan como un bloque sólido cuya única misión es blindar los deseos del Intendente.

 

Esta dinámica anula el control republicano. Si el presupuesto se aprueba «a libro cerrado» y los pedidos de informe de la oposición terminan en un cajón, el municipio se transforma en una estructura verticalista donde el disenso es ignorado y la transparencia se vuelve opcional.

 

Incluso las instancias previas, como las reuniones de presidentes de bloque o la denominada Labor Parlamentaria, terminan degradadas. Lo que debería ser un espacio para acordar el orden del día y buscar puntos de encuentro, se convierte en una mera simulación de consenso. No hay acuerdos reales ni voluntad de escucha; son simplemente reuniones de notificación donde el oficialismo impone su agenda y sus tiempos, transformando el diálogo democrático en una formalidad vacía de contenido.

 

El vecino que votó a una minoría tiene una representación puramente decorativa.

El impacto en la ciudadanía es directo. El vecino que votó a una minoría siente que su representación es puramente decorativa. En Entre Ríos, ganar por un solo voto significa obtener el 100% del poder legislativo real durante cuatro años. Esto desalienta la participación ciudadana y fomenta un sistema de «minidictaduras» donde el diálogo político es reemplazado por la simple imposición numérica.

 

La resistencia de las minorías

Ante este escenario, el rol de la oposición se vuelve una tarea de resistencia. Su función principal deja de ser la incidencia directa en las leyes para convertirse en la voz de alerta de la comunidad. Sin capacidad de veto, la oposición debe recurrir a la visibilización externa: denunciar en los medios no pautados acompañado de una fuerte presencia en las redes, informar a los vecinos y documentar las irregularidades.

 

La mayoría automática no solo silencia a los concejales opositores; silencia a la porción de la sociedad que ellos representan. Fortalecer el rol de la oposición no es una concesión política, es la garantía de que el poder no se ejerza a ciegas.

 

Esto contrasta con lo que sucede a nivel nacional donde el ejecutivo debe consensuar con otras fuerzas políticas para convertir su gestión en políticas de estado mediante la sanción de leyes nacionales.

 

El Digesto Municipal como herramienta de Opacidad.

La reciente quita de acceso de los Concejales al Digesto Interno Municipal constituye una señal alarmante de ocultamiento de la información y censura, prácticas propias de procesos autoritarios que buscan restringir la fiscalización. Este retroceso se intenta encubrir con pequeñas muestras de transparencia que burlan la inteligencia del ciudadano, como ocurre con el nuevo digesto web; esta plataforma funciona como un escaparate que muestra solo lo que el poder desea, escondiendo decretos y resoluciones del Ejecutivo. Asimismo, la omisión de los anexos que completan la información técnica y legal refuerza esta política de datos sesgados, transformando una herramienta de consulta pública en un instrumento de desinformación institucional.

 

El Cierre del Diálogo con el Sector Gremial.

En línea con esta actitud autoritaria, el Intendente se niega a recibir al Secretario General de la AOEM (Asociación de Obreros y Empleados Municipales), profundizando la crisis de representación. Esta postura no solo bloquea la discusión sobre el urgente atraso salarial, sino que impide el abordaje de temas estructurales fundamentales como la carrera administrativa. Al evitar estos encuentros, se posterga indefinidamente la situación de una gran cantidad de trabajadores contratados hace años, quienes deberían acceder a la planta permanente a través de los correspondientes concursos de antecedentes y oposición. Esta falta de apertura no solo desprotege al trabajador, sino que refuerza el modelo de gestión verticalista donde la estabilidad laboral se convierte en una herramienta de discrecionalidad política en lugar de un derecho basado en el mérito y la normativa vigente.

 

Conclusión

El desafío para la provincia es superar la comodidad de la gobernabilidad impuesta por la ley. Mientras los Concejos Deliberantes sigan funcionando como el brazo ejecutor de los intendentes, la calidad institucional seguirá en deuda. La verdadera eficiencia política no nace de la imposición, sino de la capacidad de gestionar a través del respeto por la pluralidad de voces.

 

Como dije antes, este sistema suele hacer que los gobernantes se sientan «dueños» del espacio público o “MINIDICTADORES” que usando vocabulario más regional, tenemos “CAUDILLOS” a lo largo y ancho de nuestra provincia.