Un Volkswagen Gol gris desapareció de una calle lateral cerca de la avenida Paysandú en Concepción del Uruguay un miércoles por la noche, probablemente alrededor de las 22.30 según el dueño, que lo había dejado estacionado después de cenar. La denuncia se radicó al día siguiente. Tres semanas más tarde, la Policía Federal brasileña lo encontró en un galpón de desguace en las afueras de Pelotas, a unos 700 kilómetros de donde había sido sustraído, con las chapas cambiadas y la numeración del chasis parcialmente limada. El propietario se enteró por una llamada del seguro. No tenía rastreador, no tenía forma de saber por dónde había viajado su auto ni cuándo había cruzado alguna frontera, y la verdad es que a esa altura ya daba lo mismo saberlo.
Concepción del Uruguay ocupa un lugar incómodo en la geografía del robo vehicular entrerriano. Está a menos de 130 kilómetros del inicio de la Autovía 14, que corre paralela al río Uruguay hasta Paso de los Libres y después sigue subiendo por Corrientes hasta Misiones, conectando con tres o cuatro pasos internacionales hacia Brasil y con varios cruces a Uruguay por puentes que funcionan las 24 horas. Un vehículo robado en la ciudad tiene acceso casi inmediato a esa ruta, y si nadie activa una alerta en las primeras horas, las posibilidades de interceptarlo bajan de manera brutal. La Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor registró 103609 robos de vehículos en todo el país durante 2024, y un relevamiento de la empresa Strix correspondiente a febrero de 2026 mostró que el robo vehicular en el interior creció un 18% en el arranque del año, con localidades de frontera entre las más afectadas. Martín Py, gerente de alianzas estratégicas de esa firma, explicó que el comportamiento del delito se está desplazando hacia distritos fuera de Buenos Aires y que el análisis requiere una mirada regional, especialmente en lo que respecta al parque automotor y al sector logístico.
Lo que pasa en Entre Ríos tiene una lógica territorial bastante clara. La Ruta 14 es la columna vertebral del tráfico comercial con Brasil y siempre lo fue. Los camiones brasileños la transitan día y noche, y el flujo de vehículos particulares es constante. Eso genera dos cosas que benefician al robo organizado. Primero, un auto robado puede mezclarse con el tránsito comercial sin llamar la atención de nadie. Segundo, los pasos fronterizos legales y sobre todo los ilegales están a pocas horas de distancia. Paso de los Libres conecta con Uruguayana por un puente que también opera con tráfico de cargas. Santo Tomé conecta con São Borja. Y más arriba, en Misiones, Bernardo de Irigoyen comparte con Dionísio Cerqueira una frontera seca donde literalmente una calle divide a los dos países. En marzo de este año, la Policía Federal de Brasil clausuró seis pasos clandestinos en esa zona con excavaciones y montículos de tierra, una medida que el propio intendente local cuestionó como ineficaz porque la extensión real de esa frontera supera los 100 kilómetros de terreno accesible. «Toda la vida se buscó poner obstáculos«, dijo Edgardo Aquino, y mencionó que intervenciones anteriores con rocas en plena zona urbana no cambiaron nada.
Un analista de telemática en gpswox.com calculó que un vehículo robado en una localidad entrerriana como Concepción del Uruguay, sin ningún sistema de rastreo activo, puede estar cruzando algún punto fronterizo entre seis y diez horas después del robo si la sustracción ocurre de noche, que es cuando ocurren la mayoría. Los datos nacionales confirman esa ventana. El 42% de los robos vehiculares en Argentina suceden entre las 18 y las 24 horas, y otro 17% ocurre de madrugada, lo que significa que el grueso de los vehículos desaparece cuando los dueños duermen o tardan en darse cuenta. Y la denuncia policial no es inmediata. Algunos dueños no la hacen hasta la mañana siguiente, y para ese momento el auto ya pasó por lo menos un control o ya está en territorio uruguayo o brasileño. La tasa de recupero para vehículos con dispositivos de rastreo ronda el 92%, según los datos que maneja Strix sobre su propia cartera de más de 700000 clientes. Pero la pregunta obvia es qué pasa con todos los demás, con los autos que no tienen nada. Ahí la tasa de recupero se desploma y las estadísticas oficiales de la DNRPA, que publica datos anuales de robos y recuperos, muestran una brecha que cualquiera en el sector conoce de memoria pero que nadie termina de cerrar.
La ruta hacia Brasil no es la única salida, pero sí la más rentable para las bandas que operan en la zona. En Uruguay las pickups tienen demanda, pero el mercado brasileño es más grande y más difícil de fiscalizar. Brasil reporta cerca de 500000 vehículos robados por año, con el 45% concentrado en São Paulo, y la Toyota Hilux es el modelo más buscado porque se usa como moneda de cambio en zonas de frontera con Paraguay y Bolivia. Los vehículos argentinos que llegan al sur de Brasil, a Rio Grande do Sul sobre todo, entran al circuito de desguace rápido. En 2023, la policía bonaerense desarticuló una banda que robaba camionetas de alta gama en el oeste del Gran Buenos Aires y las enviaba a Brasil y Uruguay con documentación adulterada. Se encontraron inhibidores de señal, placas falsas de la policía y herramientas para el desguace. Cinco personas terminaron detenidas después de doce allanamientos. Ese tipo de organización no es exclusiva de Buenos Aires. La Prefectura Naval desarticuló en 2023 una red de contrabando que operaba entre Federación, Concordia, San Salvador y Concepción del Uruguay, con conexiones hacia Paraguay, Brasil y Uruguay, y secuestró 10 vehículos, armas de fuego y dinero en tres monedas diferentes.
Lo que falta en ciudades como Concepción del Uruguay no es voluntad policial sino velocidad de respuesta. El puesto caminero de Paso Cerrito sobre la Autovía 14 detuvo recientemente tres vehículos con pedido de secuestro activo, todos provenientes de causas judiciales de la provincia de Buenos Aires. Uno tenía un pedido desde enero de 2025, otro desde septiembre de 2024. Los autos circulaban al mando de personas que aparentemente no sabían o no les importaba que los vehículos estuvieran buscados. Esos controles funcionan, pero son estáticos y dependen de que alguien pase por ahí. Un vehículo robado que toma un camino rural paralelo a la ruta o que cruza hacia Uruguay por algún punto no controlado del río simplemente no aparece en el sistema hasta que es demasiado tarde. En noviembre de 2025, el operativo «Fronteras Seguras» desplegó fuerzas argentinas, brasileñas y uruguayas a lo largo de más de 400 kilómetros de la Ruta 14 y la Provincial 94, desde Mocoretá hasta el límite con Misiones, con el objetivo de frenar el contrabando y el tráfico transnacional. Duró nueve días. La frontera sigue ahí los otros 356.
El robo vehicular en el interior argentino se duplicó en motos respecto al mismo período de 2025, y los robos a mano armada ya representan el 73% de los casos denunciados a nivel nacional. La violencia asociada al delito creció cuatro puntos porcentuales en los primeros dos meses de 2026. Entre Ríos no es ajena a esa tendencia. En agosto de 2025, la policía investigaba una banda que robaba motos en San Justo y Concepción del Uruguay, operando de noche y moviéndose entre localidades con una facilidad que sugiere conocimiento de la zona y de los horarios de patrullaje. Un intento de robo se frustró porque un perro ladró. Y la Municipalidad de Concepción del Uruguay informó que entre agosto y diciembre de 2025 retuvo 473 vehículos entre autos y motos por diversas infracciones, principalmente por circular sin licencia, con licencias vencidas o sin seguro. Eso habla de un parque vehicular que en buena parte circula al margen de cualquier registro formal, lo que complica todavía más la trazabilidad cuando algo desaparece.
El dueño del Gol gris nunca recuperó su auto completo. Le devolvieron lo que quedaba después del desguace en Pelotas, que no era mucho. La aseguradora cubrió parte del valor, pero el trámite tomó meses y la depreciación se comió lo que faltaba. Alguien de la comisaría le comentó que si hubiera tenido un rastreador probablemente habrían podido actuar antes de que el auto cruzara a Concordia, que está a 130 kilómetros por la 14 y tiene puente internacional hacia Salto, en Uruguay. Desde Salto hasta la frontera brasileña en Chuy son 820 kilómetros de ruta uruguaya sin controles argentinos.


