Mientras el consumo se retrae y los locales comerciales enfrentan persianas bajas, los emprendedores locales sostienen la economía a fuerza de persistencia. Este domingo, a partir de las 17 horas, la Plaza General Francisco Ramírez se transformará en una vidriera perfecta para seguir ofreciendo sus productos.
En un escenario económico nacional que no da tregua, donde la palabra «crisis» parece haberse instalado en el lenguaje cotidiano y el cierre de comercios tradicionales es una postal dolorosa en muchas ciudades, hay un sector que se niega a retroceder: el de los emprendedores.
Este despliegue de fuerza productiva no ocurre de manera aislada. Resulta fundamental el acompañamiento del Municipio que, a través de su área específica para emprendedores, articula los recursos necesarios para que la feria sea posible. Entendiendo que en contextos críticos el Estado debe ser un facilitador, la gestión municipal brinda la logística, la infraestructura y el asesoramiento técnico que permite a los productores locales profesionalizarse y contar con un espacio seguro y estratégico de comercialización, transformando la plaza en un mercado a cielo abierto de primer nivel.
El valor de lo local frente a la incertidumbre
La propuesta es tan variada como genuina: desde artesanías y diseño de autor hasta gastronomía y regalería. Cada puesto cuenta una historia de persistencia.
El Movimiento Emprendedor se ha consolidado como un actor clave en la economía de la ciudad. Su rol no es menor: actúan como una red de contención que permite que el dinero circule dentro de la misma comunidad. Al comprar en la feria, el vecino no solo adquiere un objeto único, sino que está financiando directamente el sustento de una familia local.
Una invitación a la comunidad
La invitación es abierta para todos los vecinos y visitantes, con entrada libre y gratuita. Recorrer la plaza este domingo es, además de un paseo recreativo, una forma de validar el esfuerzo de quienes, a pesar de todo, deciden seguir apostando por la producción local.




