A 50 años del último golpe de estado- 

 

La noche más larga, oscura y sangrienta

Una tragedia que se había anunciado con violencia aunque muchos no la quisieron ver venir, pues para el  24 de marzo de 1976 Argentina ya estaba bañada en sangre, de un lado  las denominadas organizaciones armadas, grupos guerrilleros de izquierda, (Montoneros, ERP. FAR. FAP.), y por el otro lado al Triple A se habían encargado de  llenar de miedos  a la sociedad y todos los días le entregaban al pueblo, muertos, secuestros y atentados.

Lejos estaban los días en que la izquierda en armas  lograra alguna simpatías emparentadas con la lucha por el regreso de Perón, el  Viejo General arto de su soberbia los había marginado del poder conque Cámpora  los encumbrara en su momento y la derecha peronista y no peronista los enfrentaba de la misma forma con que ellos pretendieron  llegar al poder, la muerte del otro era el única  solución posible para saldar  diferencias  que tenían esos violentos de un lado y otro del arco ideológico, la sociedad toda era su víctima más indefensa y lo sería más aún luego del golpe.

A las cárceles del pueblo  donde se mantenían a los secuestrados de la Guerrilla,  le correspondería  los verdaderos campos de concentración de la Dictadura donde se torturo y desapareció a miles de argentinos, los asaltos y secuestros conque aquellas se financiaron quedaron empequeñecidos por la brutal apropiación de bienes de los grupos de tareas  de las fuerzas Armadas y como corolario la cúpulas  de las primeras pactando con los dictadores la traición y la entrega de sus militantes, el terrorismo  hora era de Estado, no teníamos nada que envidiarle a las otroras trágicas dictaduras centroamericanas de principios y mediados del siglo XX.

En medio de la tragedia llego Malvinas, y siendo dolorosa derrota sirvió al menos para que los EE.UU.,  resolviera desprenderse de sus dictadores ya no tan confiables y amigos, retorno la Democracia, hubo juicio a las Juntas y también Obediencia Debida y Punto Final y luego nulidad de las mismas y nuevos juicios, y en todo este tiempo ninguna autocritica y muchas acusaciones cruzadas de los viejos contendientes.

 

El comienzo de la década del 70

Ha inicios de la década del 70  la Argentina  se encontraba convulsionada, la clase obrera  venía produciendo hechos significativos en su lucha contra el gobierno Militar, a esta pretendían sumarse  nuevas organizaciones políticas, pero armadas, en general  el pueblo las miraba con mucha desconfianza  por lo que algunas decidieron sumarse  al peronismo en su luchas por el regreso del líder, hecho que ocurre a finales de 1972. Perón regresa, ya sin las energías de tiempos pasados, pero con la sabiduría de quien aprende de sus errores y su disposición para  intentar la Unidad Nacional, convoca a todos, sindicatos, empresarios, políticos, establece acuerdos básicos e impulsa a Héctor Capora para que desde la presidencia los lleve adelante, Campora se excede en algunos de los pedidos del General y termina enfrentado con este y entonces Perón  decide asumir el poder, las organizaciones guerrilleras que solo se acercaron a él con el objeto de infiltrarse en el movimiento peronista y proveerse de militantes para su causa se sacaron la careta y atacaron directamente a  Perón y la Democracia, asesinaron a Rucci, uno de los pilares del acuerdo que sostenía el programa económico del ministro Jose Ber  Gelbard.

 

El asesinato de Rucci

Ya desde principios de septiembre de 1973 la organización Montoneros comenzó a analizar la posibilidad de matar a Rucci.  Las FAR habían descubierto a Rucci en el momento de salir de una casa en la calle Avellaneda 2953, del barrio de Flores, en la Capital Federal.

Según testimonio de José Amorín, uno de los fundadores de Montoneros:

“Mientras persistían las dudas, este operativo no tenía vía libre. El designado del operativo era Fernando Saavedra Lama, fundador de Descamisados, que se tira de un muro y se rompe una pierna a propósito para no participar de la operación y además era el único que venía del tronco de la organización que participó dentro de los operativos“.

Según el periodista Juan Gasparini:

“Dentro del operativo participaron únicamente todos miembros de FAR, no había gente de Montoneros que sólo participó en la infraestructura del operativo pero no en lo material”.

Era el momento en que  estas organizaciones de delincuentes  están debatiendo  su fusión, que se daría luego bajo el nombre de Montoneros (en realidad Descamisados y las FAR se incorporaron a la que era mayor en número). Habían logrado infiltrarse en el Movimiento Peronista,  bajo la consigna “Luche y vuelve”, pero en realidad lo que pretendían era tomar el poder ellos utilizando al peronismo como trampolín, captando militantes que de otro modo no estarían dispuesto a incorporase a estas organizaciones violentas, e imponer un régimen totalitario al estilo castrista.  Perón en su afán de contener la violencia les había dado la posibilidad de participar del gobierno, pero considero un exceso las vacantes otorgadas por Campora a los  miembros de Montoneros o a quienes de algún modo estaba vinculados a ellos y esto provoca la caída del gobierno asumido el 25 de mayo y la convocatoria a nuevas elecciones, este proceso estaba en plena marcha, y Perón se encaminaba hacia un triunfo que lo llevaría a su tercer mandato.

Algunos miembros de la  organizaciones terroristas,  insinuaban atacarlo directamente  golpeando a su entorno  y al ejército, institución de dónde provenía el líder y otros, los menos,  simpatizaban con una tregua, que según los primeros le podría dar al líder algún tipo de chance de  estabilizar la situación político, económica y social del país, lo que les restaría pretextos para su accionar  por lo que no había que cesar en su ataque y desestabilización.

El asesinato de Rucci marcó el predominio político del sector militarista dentro de la conducción montonera, que sería integrada por ocho miembros. De ellos, cuatro (Mario Firmenich, Hobert, Perdía y Yager) provenían de Montoneros. Tres (Quieto, Roqué y Osatinsky), de Fuerzas Armadas Revolucionarias y, por último, Horacio Mendizábal, de Descamisados.

Según  Alicia Pierini,  montonera y  ex funcionaria de  Carlos Menem y Néstor Kirchner: “la fusión de FAR y Montoneros (que se hizo pública el 12 de octubre, día de la asunción de Perón a la presidencia) no estaba concluida y no había una dirección conjunta para la fecha del asesinato. Probablemente un comando ad hoc por la libre, dada la desorganización de la etapa, fue responsable del atentado. Sin embargo, una vez producido la Orga lo bancó por omisión y con costo político.”

Según Ceferino Reato, en su investigación sobre el asesinato:” A las 12:11 del 25 de septiembre de 1973, el grupo conducido por Juan Julio Roqué asesinó a Rucci cuando este salía de la casa de calle Avellaneda 2953 en el barrio de Flores. Las armas  las habría llevado Gustavo Laffleur”. Según otras fuentes  el atentado fue ejecutado por siete «oficiales» de la organización armada, entre los que se encontraban Eduardo Tomás Miguel Molinete (alias el “Gallego Guillermo”), Horacio Antonio Arrúe (“Pablo Cristiano”), hijo de un legislador justicialista, Marcelo Daniel Kurlat, (“Monra”), Mario Lorenzo Koncurat, casado con una hija de Paco Urondo, que más adelante participaría en la toma del Regimiento 29 de infantería en la provincia de Formosa. En los años siguientes, Roqué y Molinete murieron en enfrentamientos y Arrúe (que llegó a ser uno de los principales dirigentes montoneros en el país, hacia fines de 1976), Kurlat y Koncurat continúan desaparecidos.  En forma burlona la cúpula de montoneros se refirió, años después, al hecho denominándolo como “Operación traviata”, ya que coincidentemente   el cuerpo de Rucci tenía 23 orificios  de bala y la propaganda de la mencionada galletita decía textualmente  “la de los 23 agujeritos, esto demuestra el tipo de excremento social que eran”  .

Esta denominación se la impusieron tiempo después del atentado, pues dichas galletitas recién aparecen en la década del  80.

Pese a que Argentina  firma el tratado de Roma de 1998, por lo que el crimen de Rucci no es prescriptible, nunca se lo investigo seriamente,  y aun hoy permanece impune.

Desde los sectores más ultras del peronismo respondieron de la misma  forma violenta, produciéndose así un enfrentamiento entre organizaciones terroristas de derecha e izquierda que bañó de sangre al país, cárceles del Pueblo,  robos,  atentados y asesinatos.

 

El 74, expulsión de los montoneros, Malvinas y muerte de Perón

El  1º de Mayo de  1974 el presidente Perón anunciaba el Modelo Argentino y echaba de la plaza de mayo con justa razón a los integrantes de la Banda de  Guerrilleros  “Montoneros”.

«“La sociedad que anhelamos para el futuro debe comprender que el problema científico tecnológico está en el corazón de la conquista de la liberación. Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace imposible.” En los centros de más alta tecnología se anuncia, entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casas harán sus compras desde sus hogares por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos.”

Esta frase parece hoy una obviedad. Pero recién 20 años después (en 1995), tuvimos Internet en la Argentina.»

“Hoy hace diecinueve años que en este mismo balcón y en un día luminoso como este, hable por última vez a los trabajadores argentinos…”, los bombos y el “qué pasa general” impedían escucharlo. Dijo una frase más, que no llegó a ser escuchada por nadie en la Plaza y, ya enojado, soltó: “pese a esos estúpidos que gritan….”.

A partir de allí, la plaza se convirtió en una batahola de empujones, palos y trompadas entre las columnas sindicales y las de Montoneros, que producida la provocación iniciaban la retirada de la plaza.»

Muchos al recordar este día centran sus palabras en el punto de la disputa entre el Jefe Justicialista y  “Montoneros”, disputa que había comenzado casi en el mismo momento en que la Organización Guerrillera  decidiera ingresar al peronismo con el objetivo central de conseguir militantes para su causa, que no era la de Perón,  pues no tenían otro modo de hacerlo. Siempre se arrogaron descalificar al líder menospreciándolo en su trato con el mote de  “El Viejo” en forma despectiva y en los días previos  a que Perón arribara a su tercer mandato asesinaron a un  dilecto amigo de él, Josè Ignacio Rucci, ese día, 1ºde mayo de 1974, el Gral.,  cansado de la intolerancia, los echó del movimiento.

Pero mucho más significativos son los conceptos   sobre el mundo que vendría, y la necesaria preparación con que el Hombre y el Estado debían asumirla, y no menos importante es su mensaje al Congreso de la Nación que refrenda su pensamiento:

“Nuestra tarea común es la liberación. LIBERACIÓN tiene muchos significados:

  • En lo POLÍTICO, configurar una nación sustancial, con capacidad suficiente de decisión nacional, y no una nación en apariencia que conserva los atributos formales del poder, pero no su esencia
  • En lo ECONÓMICO, hemos de producir básicamente según las necesidades del pueblo y de la Nación, y teniendo también en cuenta las necesidades de nuestros hermanos de Latinoamérica y del mundo en su conjunto. Y, a partir de un sistema económico que hoy produce según el beneficio, hemos de armonizar ambos elementos para preservar recursos, lograr una real justicia distributiva, y mantener siempre viva la llama de la creatividad.
  • En lo SOCIO-CULTURAL, queremos una comunidad que tome lo mejor del mundo del espíritu, del mundo de las ideas y del mundo de los sentidos, y que agregue a ello todo lo que nos es propio, autóctono, para desarrollar un profundo nacionalismo cultural, como antes expresé. Tal será la única forma de preservar nuestra identidad y nuestra auto-identificación. Argentina, como cultura, tiene una sola manera de identificarse: ARGENTINA. Y para la fase continentalista en la que vivimos y universalista hacia la cual vamos, abierta nuestra cultura a la comunicación con todas las culturas del mundo, tenemos que recordar siempre que Argentina es el hogar.
  • En lo CIENTIFICO-TECNOLOGICO, se reconoce el núcleo del problema de la liberación. Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace también imposible. La liberación del mundo en desarrollo exige que este conocimiento sea libremente internacionalizado sin ningún costo para él. Hemos de luchar por conseguirlo; y tenemos para esta lucha que recordar las esencias: todo conocimiento viene de Dios.
  • La lucha por la liberación es, en gran medida, lucha también por los RECURSOS Y LA PRESERVACIÓN ECOLÓGICA, y en ella estamos empeñados. Los pueblos del Tercer Mundo albergan las grandes reservas de materias primas, particularmente las agotables. Pasó la época en que podían tomarse riquezas por la fuerza, con el argumento de la lucha política entre países o entre ideologías.”……

“Hemos sido consecuentes con este principio. Así reunimos a los máximos líderes de los PARTIDOS POLITICOS que no integran el Frente Justicialista de Liberación, en diálogo abierto y espontáneo con los Ministros del Poder Ejecutivo Nacional, y seguiremos haciéndolo en adelante.”

Este  último concepto también lo expresó  en Plaza, su reconocimiento a los partidos de la oposición.

“Para finalizar compañeros, les deseo la mayor fortuna, y espero poder verlos de nuevo en esta plaza el 17 de Octubre…”.  Eso ya no sería posible el 1º de julio fallecía Perón.

 

La propuesta secreta de los ingleses a Perón por las Malvinas

 

El 11 de junio de 1974, Gran Bretaña le propuso a Juan Domingo Perón una administración compartida sobre las islas. Ese día, el ex presidente proyectó el camino para recuperarlas definitivamente. «Si ponemos un pie sobre las islas, no nos sacan más», le confió Perón, por entonces, a su canciller el Dr. Vignes, según relata Ortiz de Rozas a LA NACION.

La propuesta:

Quienes conocen los corrillos diplomáticos aseguran que la propuesta británica a Perón de 1974 está archivada en algún lugar de la Cancillería. Se trata de un non-paper (documento no oficial, que le proponía un condominio sobre las islas. La intención, dice el escrito, era «poner fin a la disputa sobre la soberanía» y «crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses». Aquel texto fue entregado por el entonces embajador británico en Buenos Aires, James Hutton, a Perón y a su ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Vignes, en una reunión confidencial. Entre otros puntos, proponía que las banderas de Gran Bretaña y Argentina fueran «enarboladas juntas» en tierra malvinense, que allí convivieran el inglés y el castellano como idiomas oficiales y que el gobernador de las islas fuera «designado de manera alternada por la Reina y el presidente argentino». «Sobre estas bases, el gobierno de Su Majestad propone que, si el gobierno argentino está de acuerdo, deberían realizarse conversaciones oficiales o preliminares en Buenos Aires lo antes posible», concluye el texto. Perón falleció  tres semanas después, algunos medios diplomáticos afirman que  Inglaterra intento apurar sin éxito las negociaciones  pues  se sabía desde el mismo momento de la muerte del general que  las fuerzas  armadas, principalmente la marina  ya  preparaban el futuro golpe militar y  luego las mismas se fueron  se desvanecieron durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón.

 

1 de julio la muerte de Perón, el golpe en marcha

Con el General aún en su lecho de muerte, el almirante Masera  le comunica a Antonio Cafiero que  las Fuerzas Armadas no aceptarán la sucesión institucional  y comenzarán luego a presionar para participar de la represión del terrorismo, los empresarios hacen estallar el plan económico, la realidad social y política se transforma en un todos contra todos,  el pueblo que ya no tenía paz, comienza a padecer la economía y el miedo va ganado las vidas de la gente, con el ingreso de las Fuerzas Armadas a la lucha anti subversiva, los métodos  miserables que  estas organizaciones tenían son los que utiliza el Estado para reprimirlos y también a partir de ese momento diversas organizaciones empresariales  casi en forma silenciosa y muy privada  le dan alientos a los militares para que vayan por el poder y activan acciones para golpear aún más  al débil gobierno de Maria Estela Martinez.

 

Acciones Guerrilleras

1974 tuvo un comienzo en Cuba para la guerrilla del E.R.P. (Ejército Revolucionario del Pueblo), en inicio de enero, su enviado  Luis Mattini (realmente se llama Arnold Kremer) se encontraba en La Habana para dialogar con Fidel Castro. “La aspiración de máxima de Santucho y el Buró Político era que el  general cubano Arnaldo  Ochoa fuese instructor de la compañía de monte  que se preparaba en Tucumán, tarea para lo cual lo habían apalabrado durante la dictadura de Lanusse y sólo esperaba la aprobación de Fidel”- (Mattini). Castro, lo recibió pero le negó cualquier tipo de apoyo explícito pues Cuba había establecido relaciones diplomáticas con Argentina (Perón le facilitaría un crédito para modernizar la flota automotriz de la Isla, que finalmente nunca pagó).   “Admiro la tenacidad de ustedes, componente indispensable de la pasta de los revolucionarios. Pero muchachos, más flexibilidad y astucia”. (Fidel Castro),  sin embargo el líder cubano permitió que la guerrilla argentina se siguiera entrenando en su país. Luego en un intento de adquirir mayor preponderancia en la vida  política  interna y externa la noche del sábado 19 de enero de 1974, conociendo la escasez de efectivos con que contaba la guarnición militar de Azul, la “Compañía Héroes de Trelew” (reforzada) inició el ataque a las 23.40 hs y los combates se prolongaron toda la noche y hasta las primeras luces del día 20. Finalmente no pudieron cumplir con su cometido de coparla. El 1º de Mayo de ese año Perón  expulsó a los Montoneros del seno del Movimiento Justicialista donde se habían infiltrados con el objetivo de conseguir  militantes para su causa. Luego  de la muerte  Perón y tanto Guerrilleros como militares y empresarios, se lanzan estrepitosamente sobre el Gobierno con el objetivo de  lograr su caída. Así el E.R.P. ataca la Fábrica Militar de Vila Maria el 10 de agosto y el 12 de ese mes en respuesta al mismo el ejército en Capilla del Rosario (Catamarca) ejecuta a militante del E.R.P. en forma sumaria sin juicio previo, luego del fallido intento de copamiento del Regimiento de Infantería Aerotransportado 17 en San Fernando del Valle de Catamarca; Montoneros que en febrero de ese año secuestró y asesinó al  cónsul estadounidense John Patrick Egan, siguió teniendo  a empresarios y dirigentes políticos como sus principales objetivos, buscando golpear y debilitar más al gobierno democrático; el 16 de septiembre lanzó ataques con bombas contra empresas extranjeras (Ford, Peugeot, Coca-Cola, etc.) , buscando desestabilizar el país. López  Rega como respuesta había organizado la Alianza Anticomunista Argentina, que respondió de igual manera atentando contra  todo el arco ideológico que consideraban de izquierda, como los asesinatos de Atilio López y Carlos Mugica.

Organizaciones Involucradas:

Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP): Marxista-leninista, atacó objetivos militares y buscó desestabilizar al Estado.

Montoneros: Guerrilla originariamente católicos del Colegio Nacional de Buenos  de Buenos Aires

Triple A: Grupo parapolicial de derecha que operó contra la izquierda.

 

 

El 75

1975 fue el año del preludio del golpe de estado de  1976 (no por mera cuestión cronológica), anunciado por el Alte. Masera al Dr. Antonio Cafiero apenas los médicos confirmaran la muerte de Perón el 1º de julio de 1974. .

Si bien una serie de investigaciones periodísticas de diversos medios y opiniones de políticos de muy diferentes pensamientos, coinciden en afirmar que las fuerzas de seguridad militarizadas (Gendarmería Nacional y Prefectura Naval) estaban en condiciones de reprimir por si solas la acción del terrorismo de izquierda y de derecha (Montoneros, E.R.P, Triple A), las cúpulas de la fuerzas armadas acostumbradas a inmiscuirse en la política interna a del país, venían presionando  ya con anterioridad para ser las encargadas de combatir y reprimir a la “Subversión”, considerando que una victoria militar les permitiría alzarse con el poder gubernamental. Por eso es más que acertado decir que mientras los militares agazapados se organizaban (promoviendo e instalando una cadena de mandos golpista), los terroristas día a dìa  los proveían de mayores argumentos para la asonada militar.

Conflicto Interno Peronista: Tras el regreso de Perón, las tensiones entre la izquierda (Montoneros) y la derecha peronista se intensificaron, llevando a enfrentamientos violentos,  como el asesinato de Rucci por parte  de  Montoneros la expulsión  de estos de la Plaza de Mayo el 1 de mayo de 1974, lo que marcó un quiebre más profundo con el gobierno.

Objetivos de la Guerrilla: Los ataques buscaban debilitar al Estado, a las fuerzas de seguridad y a sectores económicos asociados con el gobierno o con el capital extranjero, tildando de “yanqui” y explotador, según sus comunicados.

Motivaciones:

Lucha Antiimperialista: Los comunicados de la guerrilla vinculaban  a las empresas extranjeras con el imperialismo y la dependencia económica, justificando los ataques como parte de la lucha por la “liberación nacional”.

Desestabilización: Buscaban generar caos, presión económica y desgastar al gobierno peronista, al que consideraban que había traicionado los principios revolucionarios al pactar con sectores conservadores y burocráticos y lograr su caída e imposición de un “Gobierno Revolucionario”, nunca muy bien explicitado.

Así la situación el febrero de 1975 mientras el E.R.P. intentaba darle mayor desarrollo al foco guerrillero instalado en Tucumán, Isabel Perón, mediante el Decreto 261/75 ordenó el Operativo Independencia en Tucumán, declarando a la provincia “zona de emergencia” y desplegando al Ejército para combatir la guerrilla, con unos 4,000 efectivos, iniciaron operaciones intensas contra el ERP en el monte, con enfrentamientos como: Combate de los Dulces, (agosto de 1975), combate de Acheral (Octubre 1975, Un enfrentamiento crucial con una victoria decisiva para el Ejército, resultando en bajas significativas para el ERP), combate de Manchalá(Otro enfrentamiento importante dentro del operativo, significando una derrota para la guerrilla), pero en paralelo a estas acciones militares se organizó una represión  ilegal, con centros clandestinos de detención , por donde pasaron cientos de trabajadores,  docentes, estudiantes y cualquier tipo de persona que los comandantes del operativo  consideran sospechoso de algo o molestaran a empresarios amigos, por ejemplo el Ingenio Nueva Baviera funcionó como un centro de comando y, extraoficialmente, como campo de concentración. Incluso muchos soldados  fueron tambien victimas pues se los envió a defender la Nación por fuera del marco constitucional.

Un dìa muy particular fue el 27 de agosto de  1975, Ese miércoles  pasó de todo. El gobierno nombra al general Jorge Rafael Videla comandante en jefe y se habla de la creación de una suerte de Secretaría de Seguridad que involucrase a todas las armas en la lucha contra el terrorismo. Esa tarde los montoneros recordaron, con algunos días de retraso, el aniversario de los fusilamientos de Trelew, ocurridos en 1972, y el renunciamiento de Eva Perón, de 1951. Lo hicieron a su modo: el bar La Biela y la confitería Colon  fueron atacados con bombas molotov, tampoco se salvaron el diario La Nación y diversas concesionarias de automóviles. A la tarde, en Tucumán, el personal de gendarmería allí destacado que participaba del Operativo Independencia en Tafí del Valle, El Mallar y Amaicha del Valle, recibía la orden de preparar el equipo y los bártulos, ya que al día siguiente se volvían a sus cuarteles en San Juan. Eran 114 hombres pertenecientes a la Agrupación San Juan X, Escuadrón 25 Jachal y Escuadrón 26 Barreal. Ese jueves 28 a las 13:07 el Hércules, que había llevado desde Buenos   Aires a  85 Policías Federales,  comenzó el carreteo y alcanzó la velocidad de 200 km/h para elevarse. A unos 800 metros de  iniciado el carreteo, el piloto vio cómo, a unos 100 metros, a dos segundos de distancia de tiempo, la pista se levantaba, formando un hongo negro de piedra, asfalto y tierra, en medio de una columna de un denso humo negro, decidió darle plena potencia a los motores con la intención de elevarse lo máximo posible, pero entre los 8 y 12 metros fue alcanzado por la onda expansiva del potentísimo explosivo, a 1100 metros de la cabecera norte y a 1000 de la sur. En total fallecieron seis gendarmes -cuatro en el atentado y dos más en el hospital: los sargentos primeros Riveros y Yáñez y los gendarmes Cuello, Godoy, Gómez y Luna. Hubo, por lo menos, 35 heridos.

 

5 de octubre “Operación Primicia”.

En lo que sería el estreno del ejército montonero, con su uniforme azul, atacarían el Regimiento de Infantería de Monte 29. Al mando de la operación estaba Raúl Clemente Yaguer, alias “Roque”, número 4 en la línea de conducción de la organización terrorista. De familia eslava, se dice que era un hábil tirador y experto en explosivos. La operación contó de varias etapas. La primera de ellas fue el secuestro del vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas, que transportaba a 106 pasajeros, que hacía el trayecto Aeroparque – Corrientes, fue desviado a Formosa. Paralelamente, otro grupo copó el aeropuerto formoseño El Pucú, donde asesinan a un policía. A las 16:25 se aproximaron a la entrada del cuartel cinco camionetas con una treintena de montoneros, fuertemente armados. El soldado Luis Mayol, un santafecino que estudiaba derecho y que era también un militante montonero,  franqueó el paso a los vehículos con los atacantes. Seguramente en los planes de los Montoneros, atacar una unidad como el Regimiento 29 debía ser una acción sencilla. Un día domingo, donde una mínima dotación está relajada, donde nunca ocurría nada y menos a la hora de la siesta. Una vez adentro de la unidad, abatieron al sargento Víctor Zanabria que intentaba operar la radio para dar la alerta. Otro grupo de terroristas asesinó a sangre fría a cinco conscriptos que dormían. Cuando se dirigieron a otra de las cuadras donde descansaban soldados, se toparon con Hermindo Luna, que a sus 21 años hizo frente a cinco montoneros que literalmente, lo partieron al medio con una ráfaga de ametralladora. Quedó mortalmente herido. Algunos soldados intentaron refugiarse en los baños, y los terroristas arrojaron granadas por las ventanas. El objetivo del ataque era robar armamento. El soldado Mayol guió a los atacantes hasta el depósito de armas, pero encontraron una tenaz resistencia de los conscriptos. Luego de hacerse con 18 FAL y un FAP –un número increíblemente bajo- emprendieron la retirada, temiendo que los refuerzos no demorarían en llegar. Los montoneros sufrieron varias bajas, producto del fuego de una ametralladora que los soldados habían dispuesto cerca del mástil. Uno de los muertos sería el propio Mayol, a quien su fusil se le había trabado al intentar matar al subteniente Massaferro. En el aeropuerto subieron al Boeing 737 y a las 18:40 aterrizarían en un campo de una estancia de Rafaela. También abordaron un Cessna 182 con rumbo a Corrientes. En el regimiento quedaron 24 muertos, doce por cada lado. También murieron tres civiles, ajenos a la acción. La represión tambien fue feroz fuera del cuartel.

En agosto, cuando Jorge Rafael Videla asume como Comandante en Jefe del Ejército, ya se ponen en marcha los planes de golpe. La oficialidad militar empujaba para apurar el derrocamiento, pero la Embajada de los estados unidos y el establishment aconsejaban esperar y seguir fomentando el caos, hasta que la opinión pública pidiese que los militares se hicieran cargo del gobierno. Todavía faltaba pulir algunas cuestiones, entre ellas, la negativa del jefe de la Aeronáutica, brigadier Héctor Fautario a plegarse al golpe. Los conspiradores Videla y Massera decidieron alentar un golpe interno para correr a Fautario. En la madrugada del 18 de diciembre de 1975, un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea subleva la VIIa Brigada Aérea de Morón y el sector militar de Aeroparque, donde apresan al brigadier Fautario. La cabeza del “Operativo Cóndor Azul” es el brigadier Orlando Capellini; lo acompañan el comodoro Luis Fernando Estrella, el vice comodoro Néstor H. Rocha, los retirados comodoro Agustín de la Vega y el brigadier Cayo Antonio Alsina; todos discípulos del nacionalista ultra montano Jordan Bruno Genta y adherentes a la Falange de Fe. El Gobierno acepta rápidamente reemplazar a Fautario por Orlando Ramón Agosti, en la creencia de que con ese gesto solucionaba el conflicto. Pero en su punto 4 la proclama de los aviadores afirmaba la intención de “Operar hasta el derrocamiento de la autoridad política y la instauración de un nuevo orden de refundación con sentido nacional y cristiano”. En otro documento, los sublevados realizaban incluso una invitación directa a Videla para que asumiera “en nombre de las Fuerzas Armadas la conducción del gobierno nacional”. Carlos Palacio Deheza y Luis Sobrino Aranda, que oficiaban casi como voceros de la Marina y el Ejército, llegan a la Casa Rosada con la propuesta de que “con la renuncia de Isabel, se soluciona el conflicto”. Ambos pertenecían al sector “anti verticalista”, un grupo numeroso de diputados, entre ellos, Julio Bárbaro y Nilda Garré, a quienes en un almuerzo, Massera les confió: “Si la echan ustedes, gobiernan ustedes y si la echamos nosotros, gobernamos nosotros”. La “chirinada” duró cinco días, poblados de reuniones, operaciones de prensa y el continuo sobrevuelo en picada de los aviones Mentor sobre la Casa Rosada y Olivos. Algunos llevaban pintada la V con la cruz de Cristo Vence, la misma que usaron el 16 de junio de 1955, cuando descargaron sobre la Rosada y Plaza de Mayo catorce toneladas de bombas, con el saldo de  como mínimo 400 muertos.  Capellini llamo para exigir la renuncia de la Presidente, ella no lo atendió y le indico a uno de sus  ministros  el Dr. Carlos    Ruckauf “Atiéndalo usted, dígale que esta Presidente no acepta amenazas, ni presiones y que si quieren bombardear que lo hagan nomas, de acá me van a sacar muerta”. “La situación era muy tensa –dijo oportunamente Ruckauf-, ella ordenó al personal civil abandonar la Casa y nos dijo ‘los que tengan mujer e hijos pueden irse’. Nadie amagó retirarse, no es que posáramos de héroes, pero la actitud de Isabel era tan jugada, tan valiente, que ninguno quería pasar como el cagón de esta historia”.

Diciembre  había comenzado trayendo la violencia política a  Entre Rios, el  3 de ese mes es acecinado por Montoneros el Gral. Retirado Jorge Esteban Cáceres Monié, cuando este  en viaje a Paraná  se disponía a cruzar el arroyo Las Conchas, su esposa es tirada en una zanja en la fuga de los terroristas que se  llevaron su  camioneta y es hallada muerta al otro dìa, entre los integrantes de  Montoneros que actuaron ese día se menciona a: Mabel Fontana, Tulio Valenzuela, Myriam Ovando, Maria del Rosario Badano y Maria Cristina Lucca. La Noche del velatorio de Cáceres Monié hubo un momento de gran tensión: El teniente general Jorge Rafael Videla, al observar la presencia del mandatario entrerriano, Enrique Tomás Cresto, se acercó, le extendió la mano y le dijo: “Usted es un hijo de puta”. “Usted también” fue la respuesta de Cresto (después del 24 de marzo de 1976 estuvo preso 6 años). A partir de ese  momento se aceleraron, tal cual lo había previsto el circulo de poder, los pedidos de una mayor intervención militar, por eso días después se lo despojo del comando de la Fuerza Airea a Fautario, Videla le ofreció el ministerio de Economía a Martines de Hoz, en una reunión en el departamento   del Camarista Garcia Belsunce y en medio de la violencia, “el mercado” entro en calma, el golpe estaba confirmado y en marcha.

Navidad sangrienta, intento de copamiento del batallón de Arsenales “Domingo Viejobueno”:

A fines de julio de 1975 el PRT-ERP comenzó a planificar el ataque en Monte Chingolo y se resuelve crear el batallón urbano “José de San Martín” con efectivos traídos de varios lugares del país, bajo la jefatura del “comandante Pedro” Juan Eliseo Ledesma. En septiembre, con la ayuda de un soldado entregador –a quien llamaban “Patora”—el arquitecto Roberto Stegmayer, alias el sargento “Federico”, hizo una detallada maqueta del cuartel. El domingo 7 de diciembre de 1975, la inteligencia militar capturó a Ledesma, ascendido unos meses antes a jefe del estado mayor del ERP durante el plenario del Comité Central ampliado “Vietnam Liberado”, en San Miguel, provincia de Buenos Aires. A pesar de la caída de Ledesma junto con el jefe de logística, Santucho expresó su confianza en que Ledesma no daría conocer el proyecto del ERP y siguió adelante con el plan de ataque. Pero esto obligó a Santucho a designar como reemplazante a Benito Urteaga, “capitán Mariano”, un hombre que lo acompañaba desde la fundación del PRT. Lo que no conocía Santucho era que entre sus ropas, Ledesma y Elías Abdón (“Teniente Martín”, encargado de Logística) y otros miembros (en total 19), llevaban sin nombres diferentes croquis que permitieron al servicio de inteligencia de Ejército reconstruir todos los bloqueos proyectados sobre el Riachuelo que, completada con la información que proporcionaban 3 infiltrados, hizo posible detectar como objetivo del ataque al Batallón Depósito de Arsenales 601 “Domingo Viejobueno”. El 8 de diciembre los hijos de Mario Santucho, de su hermano  Oscar, ya muerto,  la esposa de este y un hijo del Elìas Abdón son detenidos por el Ejército y luego liberados, el E.R.P. esta infiltrado por todos lados pero Santucho siguió adelante con el plan, el dìa 17 Montoneros , que ya se había unido al plan , pero como grupo de apoyo, asesina al  intendente peronista de San Martín, Alberto Campos. El viernes 19 de diciembre cayó María del Valle “Coty” Santucho, una sobrina del jefe del PRT-ERP.

La tarde del 23 de diciembre jóvenes con alegría dibujada recorrían la villa, panes dulces y sidras en las cajas que llevaban en sus manos y en las mochilas cargaban el nerviosismo, el sudor les corría por sus caras, nadie preveía nada de lo que se acercaba, pero la tarde venia cagada de calor y un olor raro en el ambiente, que solo los que no eran villeros podían dejar de percibir, en el cuartel cercano se preparaba la sorpresa, más los conscriptos casi no entendían porque tantos oficiales y suboficiales de otras unidades recorriendo en sigilo casi como escondiéndose,  tomaban posiciones armados hasta los dientes, alguien pensó en que quizás llegaría la presidente o el comandante en jefe a brindar por la noche buena. Y a otro se le ocurrió hacer correr la voz. El depósito guardaba: 900 FAL con 60.000 tiros, 100 M-15 con 100.000 tiros, 6 cañones antiaéreos automáticos de 20 mm con 2.400 tiros, 15 cañones sin retroceso con 150 tiros, subametralladoras, etc. Totalizando cerca de 20 toneladas, lo suficiente como para conformar un ejército altamente profesional. Como relató el ex erpiano Gustavo Plis-Sterenberg en su libro “Monte Chingolo”, los jefes del comando táctico se instalaron lejos del campo de batalla, en Perú y Cochabamba, pleno corazón de San Telmo. El “Batallón José de San Martín”, estaba  integrado por efectivos de las compañías “Héroes de Trelew”, “Juan de Olivera”, “José Luis Castrogiovanni”, “Guillermo Pérez” y elementos movilizados desde Córdoba y Tucumán. Miembros de Montoneros colaboraron en tareas de distracción y contención. Intervinieron en el ataque cerca de 180 combatientes, aunque si se cuentan los efectivos que dieron apoyo se llega a más de 250.  Cuando se iba la tarde estallo el estruendo y no eran fuegos de artificios, la noche se llenó de sangre, los jóvenes de los panes dulces y sidras ahora portaban armas e intentaban tomar el cuartel, y los soldados ahora si entendían el porqué de tanto personal extraño, la batalla fue cruenta y la muerte copo la escena, y casi al amanecer comenzó la retirada de los atacantes y la sorpresa se trasladó al villa, sus habitantes nunca entendieron el porqué del contraataque sin distingos que partió desde el cuartel, si ellos solo abrieron las manos para recibir los regalos, y si hace un rato saboreaban pan dulce y sidras, porque ahora les daban balas. La noche buena se hizo mala, los sabores dulces se hicieron amargos, la estrella de Belén de pronto se ausentó y el sol de la mañana fue tan solo rojo teñido de dolor y maldad. En Monte Chingolo, las fuerzas del Ejército y Seguridad tuvieron: 2 oficiales, 1 suboficial, 3 soldados y un marinero de la Armada muertos y 17 heridos (8 de la Policía Federal y 9 de la Policía de Buenos Aires). El terrorismo dejó en el campo de batalla y sus alrededores 62 muertos y 25 heridos. Se desconocen los desaparecidos.

En realidad nunca se contó del total de muertos, ni del porque se esperó a que el ataque se consumara para actuar, sería la última navidad en democracia, por casi 10 años el país no tendría Noches Buenas, los ancianos se fueron a dormir sin esperanza, los niños llenos de llantos, el miedo reemplazaría a la alegría de vivir, los brindis estuvieron ausentes y la vida fue besada por la muerte. El E.R.P. quedaba  con su aparato militar  casi desarticulado, era cuestión de tiempo como se  demostraría en la práctica y quedaría descabezado de sus principales  conductores y sus sucesores huyeron del país. Un año después ya era historia, trágica historia. Después de Monte Chingolo la intervención militar era ya innecesaria, nunca lo había sido, pero si para alguno lo hubiese sido  ya en este momento las fuerzas de seguridad eran más que suficientes para controlar la violencia  solo era necesario el accionar claro de la justicia. Pero  el trabajo propagandístico de  algunos sectores   político, empresariales y de la prensa, más los duros goles de las respuestas legales e ilegales  asestados a la guerrilla crearon la necesidad de una intervención política militar, para quienes sus “victorias parciales”  le habían dado “chapa” para el 24 de marzo de 1976.

 

 

1976, la recta final al  24 de marzo

El  verano del 76 fue escenario de diversos conciliábulos, encuentros, reuniones, especulaciones, sobre el futuro del gobierno, la democracia e “Isabelita”, todo el mundo tenía “la posta” y nadie acertaba nada  al final lo único que se tenía en claro era que nada estaba claro y el pueblo expectante.

Y el 24 de marzo se dio el golpe, un pueblo angustiado por la violencia cotidiana mucho más que por las peripecias económicas, recibió con alivio la irrupción una vez más de las Fuerzas Armadas, todos creían que los militares podrían pacificar al Nación,  muchos opositores se alegraron y  festejaron la caída “del peor gobierno de la historia”  que dejaba 5.000 millones de deuda externa  y casi 8% de pobres. Las organizaciones  terroristas de izquierda celebraron la caída de uno de sus enemigos y las de  derecha que ahora tendrían “más trabajo”.

Masera fue quizás más poderoso que Videla en algún punto, sus fuerzas de tareas de las más sanguinarias,  pero con  carisma, que le permito reunirse, sin empacho, con los líderes guerrilleros en Francia, aventar toda posible acción durante el mundial de futbol de 1978, recibir de estos dinero productos de los secuestros y robos y hasta que los mismos delataran sus camaradas como ya lo hacían otros estando detenidos,  y más durante la amenaza de guerra con Chile vinieron a  colaborar preparando atentados, que no se llevaron adelante al final, en la nación trasandina. Tiempo después reiterarían su colaboración en la guerra de Malvinas.

Fue además este almirante quien intento que la señora de Perón, desde su lugar de detención lo ungiera como jefe del peronismo a cambio de su libertad, ella prefirió la cárcel.

El latrocinio que se cometió a las arcas de la Nación, hizo que Alfonsín recibiera más de 50.000 millones de deuda externa, cometido por los funcionarios del régimen y sus empresarios aliados, socialmente un cumulo de presos,  exiliados, muertos, y casi 10.000 desaparecidos (oficial de la CONADEP) y las consecuencias de una guerra (Malvinas); entre tantos males.

Memoria sin mentiras, justicia  para todos.

 

Elías Almada

Correo electrónico: almada-22@hotmail.com

Fuentes: las citadas en el texto, publicaciones periodísticas de la época y posteriores