El basquet del interior en apuros

La Confederación Argentina de Básquet presentó las exigencias para participar del Torneo Federal 2026, la tercera categoría del básquet del país, generando quejas, enojos y bajas de varios clubes de la competencia. Ferro de San Salvador, campeón entrerriano, confirmó que no jugará el torneo.

El enorme esfuerzo que deberán afrontar los clubes —en su gran mayoría del interior, algunos representando localidades de menos de 50 mil habitantes— comienza con los 4 millones de pesos que deberán abonar en concepto de inscripción, a los que se suman una serie de requisitos que también apuntan en la misma dirección: incrementar significativamente los gastos que muchos de ellos no podrán solventar.

En su página web, la CAB expresa que los juegos tienen pautado su inicio entre la última semana de febrero y la primera de marzo de 2026 y que “las Federaciones y Regiones deportivas deberán contar con un torneo de Primera División femenino. De lo contrario, tendrán un 50 % menos de plazas”. Asimismo, los equipos inscriptos deben contar con las categorías U11, U13 y U15 en la rama femenina, y también tener todas sus categorías de minibásquet y formativas registradas oficialmente en sus torneos de origen”. Un buen plan de intenciones, pero muchas veces imposible de cumplir en numerosos clubes. Basta con mirar un poco en nuestra ciudad para comprobarlo: instituciones y dirigentes realizan un esfuerzo enorme solo para contener a los gurises en los clubes.

A esto se suma la conformación de los planteles, con la exigencia de que “los planteles de la Liga Federal 2026 podrán estar compuestos por 5 jugadores mayores, 5 jugadores U21 (2005-2006) y 2 juveniles (2007 en adelante)”. Hay que sumar los gastos de contratos de jugadores, alquileres, comidas, cuidados, médicos y otras cuestiones que hacen a la vida cotidiana de un jugador profesional o semiprofesional. A todo eso se agregan los costos del cuerpo técnico, los viajes, la indumentaria y un sinfín de gastos que van surgiendo a lo largo de la competencia.

Siguiendo con los rubros que deben afrontar los clubes, también está el importante ítem de los árbitros y comisionados técnicos, que termina siendo un fuerte golpe a las cuentas ya complicadas de las instituciones.

Todos estos números chocan de frente con clubes que, como todo el país, están sufriendo un fuerte ajuste económico: retirada del Estado en cuanto a ayudas financieras o subsidios, lógico achicamiento de la masa societaria por el mismo motivo y familias que ya no pueden pagar la cuota social que les permite a sus hijos e hijas formar parte de las disciplinas deportivas de los clubes.

La tercera categoría del básquet argentino se prepara para su nuevo torneo, pero ya varios clasificados o instituciones que cuentan con plaza han dejado entrever que se bajarán por los costos. Entre el cierre de febrero y el arranque de marzo se verá quiénes pudieron, quiénes no y quiénes optaron por una competencia local o provincial, cuidando las arcas de sus clubes, manteniendo a los gurises con actividad competitiva y esperando que en algún momento las condiciones mejoren.

 

Una simple recorrida 

A modo de cierre, una simple recorrida por medios y redes sociales de las instituciones, confirma que varios de los clasificados deportivamente ya anunciaron o dejaron entrever que se bajan, como en Chaco, Corrientes, Santa Fe, a los que se sumaría Regatas Uruguay. En la misma línea, históricos del interior prefieren volver a torneos provinciales o locales: menos gastos, menos viajes, mantienen a los chicos compitiendo sin arriesgar la quiebra.