Parece mentira pero durante mucho tiempo la comunidad en gran parte se quejaba por la falta de mantenimiento del Parque de la Ciudad, que sufrió un largo abandono por parte de las autoridades municipales y ahora que se logró poner en valor este sitio de esparcimiento público, comenzaron los excesos y los riesgos de accidentes.
Pasó el tiempo y los uruguayenses recuperamos este espacio al norte del barrio San Isidro, con notables mejoras y hasta el recupero del lago artificial, que tan linda vista ofrece al paisaje.
Lamentablemente comenzaron a aparecer los irresponsables de siempre, jóvenes en su mayoría aparentemente adolescentes y menores, que usan el renovado puente como rampa para tirarse al agua del lago, lo que no está habilitado para ese uso y con los riesgos que esto representa.

La pregunta es ¿quién será responsable si sucede alguna tragedia? Seguramente los padres de estos menores si están viendo lo que sucede, deberían llamar la atención de sus hijos y si estos llegan solos, habrá que adoptar las medidas con personal de vigilancia para evitar este tipo de actos irresponsables.
Es importante saber que este espacio no es un balneario, sino un paseo público y sería terriblemente triste tener que lamentar una desgracia.




