Hace poco menos de un mes publicamos sobre un grupo de enanitos de jardín que comenzaban a formar un reino mágico, como graficaba el título de la nota.
Pero en sólo 15 días, quizás manos amparadas en la oscuridad y el silencio de ese lugar que une el bulevar Yrigoyen con el Yacht Club y el renovado parque La Salamanca, fueron llevándose uno a uno esos bellos enanitos de jardín que adornaban el lugar. En la tarde de hoy nos llegó la foto enviada por un vecino que, con un dejo de tristeza e indignación, nos expresa que «se llevaron todos, quedó sólo el gris, el que llegó último y seguramente se irá último también».
Una pena que ese lugar que se iba convirtiendo en un mundo mágico debajo de las barrancas viejas y queridas, de la locomotora que los custodiaba desde arriba, quede vacío otra vez. Ojalá que hayan sido retirados por el mismo personal que los ubicó en el lugar luego de una limpieza profunda de esa zona y que sean colocados nuevamente una vez que culmine el alumbrado público que se está por instalar en ese lugar, como denotan las hileras de pozos perfectamente alineados a lo largo de la veredita sobre el oeste de la calle.
Ojalá sea eso y regresen los simpáticos seres a alegrar con sus colores y sonrisas pequeñitas el pasar de los caminantes, runners o simples paseantes con el mate, todos con la costumbre de saludarlos a su paso.




