Cómo funciona el sistema de destrucción de armas
El BMAC es el organismo responsable de centralizar las armas decomisadas, judicializadas o entregadas voluntariamente por la población. La recolección en cada provincia, como en este caso en Entre Ríos, es solo una parte del circuito que culmina con la destrucción definitiva en plantas industriales habilitadas.
“Actualmente, la destrucción está tercerizada y se lleva a cabo en instalaciones industriales como las de la empresa Techint, que detiene su producción habitual para ejecutar el procedimiento”, explicó Bregant. Durante 2024, se destruyeron unas 49.000 armas a nivel nacional; en 2023, la cifra fue de 26.000.
El comisario también aclaró que muchas personas confunden la entrega voluntaria con el abandono de armas. “En este caso fueron entregas en carácter de abandono, bajo el artículo 70 del decreto que reglamenta la ley de armas”, señaló.
Custodia y normativa para usuarios legales
El traslado no fue comunicado en tiempo real por motivos de seguridad. “Aunque la mayoría de las armas están en desuso, no dejan de ser armas y requieren un operativo de custodia importante, con participación de fuerzas nacionales y provinciales”, afirmó.
Consultado sobre los requisitos legales para portar un arma en Argentina, Bregant detalló que es necesario ser ciudadano argentino, tener ingresos lícitos, aprobar exámenes psicofísicos y de idoneidad en el uso del arma, y no contar con antecedentes penales.
También mencionó una reciente reforma normativa: “El decreto 409, que entró en vigencia en julio, elimina el vencimiento anual de la portación para personal de fuerzas de seguridad en actividad, siempre que estén autorizados por su institución”, informó.
Seguridad y control en la mira
Para Bregant, el operativo no solo cumple una función de desarme, sino que contribuye a evitar el reingreso de armamento ilegal al mercado negro. “Trabajamos para que estas armas no vuelvan a circular ni caigan en manos del delito”, concluyó.
La entrevista dejó en evidencia la articulación institucional entre fuerzas federales y provinciales para una política de desarme eficaz. El próximo paso será la destrucción física del material recolectado, que se concretará en instalaciones industriales especializadas.
Fuente ONCE