No se puede negar, los argentinos, de forma general, somos bastante supersticiosos, aunque lo neguemos o bromeemos con ello. Ya sea por la influencia cultural e inmigrante, por la pasión que sentimos por el fútbol, por ser religiosos o por la propia idiosincrasia argentina de dudar de todo, la realidad es que tenemos un buen puñado de manías relacionadas con las supersticiones.
En el entorno de los casinos es donde estas imaginerías cobran su mayor exponente. Los nervios por no errar en la apuesta, por mantener una buena racha o romper una serie de malas jugadas empujan a ejecutar ciertas acciones. Desde no cruzarse con gatos hasta rituales con monedas, el mundo del casino en Argentina está plagado de creencias que, aunque muchos negamos seguir, terminan formando parte del folklore del juego.
Con este artículo se pretende llevar a cabo una mirada cultural y antropológica sobre las supersticiones más llamativas en el corazón del azar.
Una cultura construida sobre el azar
Si entramos con ojo crítico y estamos pendientes de este aspecto en cualquier casino argentino, ya sea en el elegante Hipódromo de Palermo o en el ruidoso y siempre lleno City Center de Rosario, se apreciarán gestos repetidos, monedas frotadas, caminatas estratégicas antes de sentarse en una mesa, rezos, sortilegios e incluso gente que evita a otras para no ser contagiado de “mala suerte”.
Son escenas cotidianas y curiosas, que forman parte de un universo que escapa a la lógica matemática del juego y se adentra en el campo de la fe, la costumbre… y el deseo de tentar al destino.
Nuestro querido país tiene tradiciones que provienen de las viejas quinielas de barrio, y que se han actualizado con los actuales y sofisticados sistemas de apuestas deportivas y casino online. Las supersticiones se heredan, se mezclan con lo cotidiano, se transmiten entre amigos en susurros, o se aprenden y copian al observar a jugadores a los que se admiran.
Estas son algunas de las más populares.
“Nunca empieces con billetes nuevos”
Una creencia muy común se refiere al rechazo de utilizar billetes recién salidos del banco, sin dobleces ni marcas para las apuestas. Se piensa que la energía de estos billetes no ha sido activada, que no han tenido circulación ni suerte, por lo que no será favorable. Por eso, antes de entrar a jugar, doblan el dinero, lo arrugan ligeramente o incluso lo pasan por sus bolsillos para cargarlo de la energía que les hará ganar en las apuestas.
Las monedas “de la suerte”
Otro clásico nacional es llevar una moneda en el bolsillo izquierdo, una moneda que debe haberse recibido en una situación concreta relacionada con la buena suerte. Los hay que las guardan durante años, algunas incluso llegan a heredarse.
De forma general, para activar la buena suerte se frotan antes de una tirada de ruleta o el reparto de cartas para una mano, también hay quienes la colocan sobre la mesa cuando lanzan los dados, como si de un talismán invisible se tratara.
El poder del rojo (y la desconfianza al negro)
Posiblemente sea el juego de la ruleta el terreno más fértil en el que nacen y se desarrollan todo tipo de supersticiones. Una de las más llamativas —y extendidas— es la creencia en la suerte del color rojo, motivo por el cual, a muchos jugadores argentinos, les cuesta apostar al negro en la primera tirada. Se cree que comenzar con rojo “activa” la energía del juego y llama a la buena suerte.
Gatos, cruces y entradas
En el imaginario argentino, tal y como ocurre en el resto de países con cultura latina, los gatos negros siguen siendo símbolo de mala suerte. Los jugadores más extremistas son capaces de esperar unos minutos fuera del casino para ver si aparece alguno de estos animales antes de entrar, si lo hacen, jugarán otro día. Otros hacen cruces con los dedos o miran al cielo con la intención de espantar las malas vibraciones. Así mismo, existe la creencia de que nunca hay que entrar al casino por la misma puerta por la que saliste si en alguna ocasión anterior perdiste. Hay jugadores que, si tuvieron una mala jornada, deciden entrar al día siguiente por otra entrada. Es un intento simbólico de cambiar el destino.
La silla, el codo y el saludo que no fue
En las mesas de cartas, como el póker o el blackjack, el lugar donde uno se sienta puede ser determinante según muchos supersticiosos. Algunos tienen su silla “de la suerte”, y si otro la ocupa, prefieren no jugar ese día. También está la leyenda que dice que no hay que apoyar el codo izquierdo sobre la mesa mientras se espera una carta importante. También en relación a los saludos existe una superstición entre los jugadores de ruleta, consiste en no devolver el saludo a aquel que te desea suerte antes de que se lance la bola en la ruleta, basta con asentir, de este modo, la energía que dará un resultado acertado no se desviará.
Una mirada antropológica
Desde una perspectiva más académica, estos rituales no son simples manías, los expertos aseguran que forman parte de una cultura que transforma la experiencia del juego en algo más profundo, más humano. Como sostiene el antropólogo argentino Sebastián Arce: “El jugador construye un marco simbólico donde las supersticiones le permiten procesar la incertidumbre. Son un intento de ordenar el caos del azar”.




