Mariano es un joven vecino de 24 años de Concepción del Uruguay, que vive en un departamento del décimo piso del edificio Guay I, en calle 9 de Julio, frente al Cementerio Municipal.
Como mucho de nosotros, tiene una mascota, en este caso es un gato de 4 años, color negro, llamado Fibo, hijo de una gata que tienen los padres del muchacho.
Hasta ahí todo es normal, pero pasó algo que seguramente no muchos pueden contar y fue el 8 de agosto, justo el Día del Gato, salió a trabajar y en un momento dado, se percató que no tenía las llaves de su departamento, por lo que regresó de inmediato para buscarlas.
Al llegar se dio cuenta que las lleves estaban dentro y que había dos soluciones, llamar un cerrajero con los costos que esto implica, o tratar que su mascota le diera “una pata o mano” desde adentro.
Así fue que Mariano llamó al felino a través de la puerta y Fibo (como ya acostumbra), se puso a jugar con él, pero cuando Mariano simuló irse, este saltó con la agilidad que los caracteriza y jaló el picaporte, abriéndole de esta manera la puerta a su dueño.
“Siempre jugamos así. Aprendió a abrir el pica porte saltando y la verdad hoy puedo decir que me salvó de tener que pagar unas buenas monedas en el cerrajero y de soportar el frío que hacía afuera”, dojo Mariano jocosamente a 03442.
Feliz Día Fibo!!!




