El único campeonato que ganó el Atlético“Piraña”, el club que surgió por Jaime Sarlanga

El Club Atlético Piraña, cuyo nombre surgió por la enorme amistad entre el presidente y Jaime Sarlanga, a quién lo apodaban de esa manera. Se trata de una institución con una historia llena de humildad y esfuerzo, logró una hazaña memorable en el campeonato de la Primera D de 1978. Este club, fundado el 12 de septiembre de 1942 en Parque de los Patricios, es conocido por ser el trampolín de figuras emblemáticas como Héctor «Chirola» Yazalde y Delfín Benítez.

La campaña de 1978 se destacó por su intensidad y controversias. Sacachispas presentó una protesta masiva por la inclusión indebida de jugadores mayores de 25 años, lo que llevó a la AFA a sancionar a 14 de los 15 equipos que disputaban la fase final, excepto Piraña. Este acto de honestidad le permitió a Piraña mantenerse sin deducciones de puntos y clasificarse para la final.

La final contra Justo José de Urquiza se disputó el 6 de enero de 1979 en la vieja cancha de Argentinos Juniors, bajo un calor agobiante. Piraña, que contaba con el apoyo de apenas 50 hinchas frente a los 2000 de Urquiza, logró una victoria sorprendente y contundente por 4-1. Antonio Cano Toledo, autor de dos de los goles, recuerda la noche previa al partido con emoción, destacando el apoyo inesperado que recibieron al ser confundidos con los jugadores de Independiente, quienes también se hospedaban en el mismo hotel.

Sin embargo, la gloria alcanzada pronto se desvaneció. En su breve paso por la Primera C, Piraña tuvo una campaña desastrosa, ganando sólo dos partidos y recibiendo 115 goles en contra. Volvieron a la Primera D, donde nuevamente enfrentaron un desempeño pobre que culminó con su desafiliación en 1980.

Hoy, la sede del club sigue en la calle Elías 678, en Parque de los Patricios, con su fachada y escudo desgastados por el tiempo. La pileta, construida con el dinero de la venta de Yazalde, está inhabilitada, y las canchas se alquilan a particulares y otros clubes. A pesar de su ocaso, la historia del club inspirado en el abuelo del empresario Juan Pablo Sarlanga, marcada por momentos de grandeza y lucha, sigue viva en la memoria de aquellos que fueron testigos de su épico ascenso y caída.

La Historia del Club Atlético Piraña, Inspirado por Jaime Sarlanga

El Club Atlético Piraña fue fundado el 12 de septiembre de 1942 en el barrio de Parque Patricios, Buenos Aires. Su primer presidente, Alcides Solé, tenía una estrecha amistad con Jaime Sarlanga, un destacado goleador conocido por su habilidad en el área, que le valió el apodo de «Piraña». Este apodo fue la inspiración para el nombre del club, destacando su asociación con los goles.

En 1961, Piraña se afilió a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), entrando a competir junto a equipos como Arsenal de Sarandí y Villa Dálmine. Su rivalidad más significativa se desarrolló con Victoriano Arenas, un club de Valentín Alsina, Lanús, en el sur del conurbano bonaerense.

El debut oficial de Piraña en el fútbol argentino fue contra Arsenal de Sarandí, un equipo con vínculos con la familia Grondona, y el partido concluyó en un empate 1-1. En el campeonato de 1965, Piraña tuvo un desempeño notable, finalizando primero en el Grupo A y tercero en la Fase Final. En el triangular para determinar al campeón y único ascendido, Piraña derrotó a Centro Español 4-2, pero perdió 3-2 ante General Mitre, quien se coronó campeón.

En 1979, el abuelo del empresario Juan Pablo Sarlanga, ascendió a la Primera C, donde enfrentó a equipos de renombre como Lanús, que hoy juega en la primera división. Piraña solo obtuvo dos victorias en 38 partidos, enfrentándose a Lanús en el estadio de Huracán, donde Piraña hacía de local. Lanús ganó ese partido 6 a 1. Según el Dr. Néstor Bova en su libro «96 años de fútbol granate», Lanús fue un rival significativo durante el breve paso de Piraña por la Primera C. Las únicas dos victorias de Piraña en esta categoría fueron por el mismo marcador, 2 a 0, contra Defensores de Cambaceres en el estadio de Huracán y contra Excursionistas como visitante.

La alegría de 1979 fue efímera, ya que en 1980 Piraña descendió nuevamente a la Primera D. El 30 de agosto de ese año, el club fue desafiliado por un año de la AFA, a pesar de haber ganado su último partido contra Cañuelas por 1 a 0. Las dificultades económicas y el riesgo de continuidad llevaron a los directivos a desvincularse de la AFA y abandonar la participación en sus torneos.

Jaime Sarlanga: La Leyenda Apodada «Piraña»

Jaime Sarlanga, una figura icónica del fútbol argentino, nació el 24 de febrero de 1916 en Tigre, provincia de Buenos Aires, en una era donde el fútbol argentino aún era amateur y los equipos comenzaban a formarse. Desde joven, Sarlanga mostró un talento excepcional en el fútbol, un deporte que ganaba popularidad en los barrios argentinos. Aunque mantuvo un perfil bajo en su vida personal, se sabe que se casó y tiene un nieto, el empresario Juan Pablo Sarlanga.

Su debut oficial ocurrió a los 18 años en el Sportivo Delta de Tigre, donde su habilidad en el campo rápidamente llamó la atención. Su talento natural y dedicación lo convirtieron en una leyenda del deporte argentino. Como delantero central, Sarlanga era conocido como el «9 de área», siempre listo para atacar el arco rival, lo que le valió el apodo de «Piraña» por su voracidad en el área.

A lo largo de su carrera, Sarlanga acumuló 8 títulos, incluyendo los Campeonatos de 1940, 1943 y 1944, la Copa Carlos Ibarguren en 1940 y 1944, y la Copa Competencia Británica y las Copas Confraternidad en 1945 y 1946. Inició su carrera en Defensor, pasó por las divisiones juveniles del Sportivo Delta de Tigre y debutó en Primera División en 1934. Luego, tuvo una etapa en Ferro, destacándose en una línea delantera junto a Bernardo Gandulla y Raúl Emeal.

Sin embargo, fue en el Club Atlético Boca Juniors donde Sarlanga dejó su mayor huella. En su primer campeonato con el Xeneize, se consagró campeón del Torneo de Primera División de Argentina. Hoy, Jaime Sarlanga es recordado por su contribución al fútbol argentino y es considerado una de las figuras más emblemáticas de su época, con periodistas y aficionados manteniendo vivo su legado.