miércoles, abril 29, 2026

Al Cesar lo que es del Cesar y a Menotti la gloria eterna.

César Menotti nació en Rosario, Santa Fe el 22 de octubre de 1938, pero fue inscrito como nacido el 5 de noviembre, así lo contaba el mismo, su padre el boxeador y bailarín Antonio Menotti, su madre Olga Fasola. Comenzó su actividad deportiva  a practicando fútbol y básquet en el club Unión América de Fisherton y en Argentino de Marcos Juárez,  pasó luego a jugar en la Liga Carcarañense, donde cobraba 1000 pesos por partido. A pesar de probarse con éxito en Vélez Sarsfield y Huracán, nunca terminó por quedarse debido a que el sueldo que le ofrecían no llegaba a lo que cobraba en las ligas rosarinas. De actitud rebelde, fue arrestado varias veces por vandalismo. Su casa fue baleada en dos ocasiones por su  supuesta afiliación política al peronismo, aunque en realidad adscribía al pensamiento comunista.​ Finalmente, fue fichado por Rosario Central donde debutó en la Primera División Argentina el 3 de julio de 1960 en el partido que Rosario Central le ganó a Boca Juniors por 3-1, marcando el tercer gol, jugando de centro delantero con la camiseta número nueve. Rápidamente se  destacó y fue convocado  la selección nacional, debutando el 15 de agosto de 1962 ante Uruguay por la Copa Lipton, donde fue elogiado por sus participaciones. Pero también dando muestras de su fuerte personalidad criticó duramente la técnico, Horacio Amable Torres. Luego paso por Racing y Boca Juniors, donde ganó su único título como futbolista en 1965, pero el entonces presidente del club Alberto J. Armando, conocido por su pasión, no le perdonó que errara un penal contra el Real Madrid, con quien perdió la Copa Mohamed de Marruecos de 1966, y se marchó con apenas 18 partidos disputados en dos temporadas y 6 goles convertidos. Emigro  a Estados Unidos, jugando en el equipo neoyorquino The Generals (Generales de Nueva York), donde en un amistoso contra el Santos de Pelé convirtió cinco goles, por lo que el astro brasilero lo convenció de fichar por su equipo. Sin embargo, apenas estuvo tres meses siendo suplente.​ Más tarde, fichó para el Clube Atlético Juventus de San Pablo, donde se retiró como futbolista al finalizar la temporada 1969-70. Iniciando casi de inmediato su carrera  como técnico, en Newell’s y luego formando el gran equipo de Huracán de  1973, con jugadores de gran calidad: Roganti; Chabay, Buglione, Basile y Carrascosa; Bríndisi, Russo y Babington; Houseman, Avallay y Larrosa. Arrasó el campeonato, el cual terminó jugando con suplentes por la convocatoria de varios  de sus titulares a la selección que debía enfrentar las eliminatorias para Almenania`74, tras la decepción mundialista de nuestra representación nacional fue convocado a dirigirla.

Menotti decía “Cuando uno ve jugare a Alemania, sabe que juegan al estilo alemán, cuando uno ve jugar a Brasil, sabe que juegan la estilo brasilero, Argentina debe tener su estilo” y trabajo duramente para ello, un juego vistoso,  donde se destacaban los habilidosos y al que poco a poco fue haciendo efectivo y que tenías sus orígenes en el pensamiento de su maestro Adolfo Pedernera, aquel de la “Maquina”  riverplatense.

No fueron años fáciles,  la demora en alcanzar éxitos deportivos por un lado, el hecho de que fue el primer entrenador en darle un sentido federal a la selección, convocado jugadores de latitudes ignoradas en otros tiempos,  lo hizo centro de algunas críticas muy fuertes, al tiempo que desde el poder político  se presionaba para sacarlo del cargo  por sus ideas políticas. Muchas veces debió salir de los entrenamientos escondido en baúl de un automóvil para evitar intentos de secuestros. Por otro lado algunos pensaban que era amigo de los militares, es más por esa suposición  en una oportunidad le pidieron su intervención para liberar una detenida,  ante esta situación se comunicó con su maestro y amigo; y Pedernera le contestó “Conozco al dueño de la llave de Devoto”, y gracias a ello, la pudieron liberar y luego de tenerla Cesar alojada un tiempo en su casa, sacarla del país. Pero  Menotti no era de aflojar ni en las más difíciles y cuando el Gral. Videla acompañado por del resto de la Junta Militar ingresa al vestuario de los campeones exclamando “Ganamos”,  Cesar al instante le respondió “Los que ganaron fueron ellos”, señalando a los jugadores.

Después de cuatro años de trabajo, el  esfuerzo se vio coronado con el primer campeonato del mundo,  no se pudo repetir  en España `82 y dejo el cargo, tuvo un periplo de técnico donde sus mayores logros fueron con Barcelona de España, con 3 títulos,  éxitos que no pudo repetir en River, Boca, Independiente, Rosario Central, Sampdoria, Atlético Madrid, Peñarol, Tecos, y Puebla,  alterno esta actividad con la de comentarista y luego de la crisis de AFA posterior a Rusia 2018, fue convocado para  ser coordinador de selecciones nacionales, desde ese lugar apoyó  y colaboró con la gestión de Sacaloni que se coronó con el 3º título mundial para Argentina.

La Historia de la selecciones nacionales puede dividirse en dos, antes y después de Menotti. Menotti  le dio una organización inexistente, jerarquizó y he hizo respetada la  investidura de técnico, solo por citar dos ejemplos previos a él y cercanos en su tiempo, en 1972 Brasil organizo un evento deportivo, denominado Mini Copa del Mundo, para celebrar su Independencia,  fue un torneo muy jerarquizado en cuanto participantes, Argentina termino 4ª entre  los 16 participantes y a su técnico Juan Josè Pizzuti lo echaron,  en 1973 Sivori clasifico la selección  al mundial de Alemania y se tuvo que ir. Argentina no tenía problema de técnicos o jugadores, le faltaban dirigentes y organización, desde su puesto de técnico Menotti fue quien dirigió el proyecto  de organización de los seleccionados, pero  si unos cuantos años antes hubo un Stábile que fue el artífice de tantas conquistas, lo que consiguió Cesar Menotti y quienes lo sucedieron no hay dudas que se lo debemos en gran parte a él.

Al Cesar lo que es del Cesar y a Menotti la gloria eterna.

 

Elìas Almada

Correo electrónico:  almada-22@hotmail.com