Para comenzar, pongamos las cartas sobre la mesa: soy un ciudadano de a pie, común y corriente como la gramilla en los campos de Entre Ríos. No soy politólogo ni tengo estudios sobre política. Tengo 84 años vividos en la Argentina en los que he sufrido la política y los políticos en toda mi existencia.
Mi modestísimo análisis respecto de Milei es el siguiente. Supongamos que gana las elecciones presidenciales, lo que es un hecho posible y también probable, sin cuantificar esto último. Según él manifestó en su discurso la noche de su triunfo como candidato más votado en las PASO, su partido puede llegar a tener 35 diputados y 6 senadores. Siempre supongamos que puede suceder.
Como candidato plantea una serie de reformas estructurales que necesariamente deberán pasar por el Congreso, porque se supone que respetará la Constitución Liberal que se aprobó en 1853 con el brazo armado de Urquiza y la mente preclara de Alberdi. En este momento, poniendo como ejemplo UNA SOLA de sus propuestas, me pregunto: ¿podrá luchar contra “la Casta” para eliminar el Banco Central? ¿Negociará con “la Casta”?. Si lo hace, adiós al prestigio alcanzado como punta de lanza contra “la Casta”.
¿Con qué apoyo de los Gobernadores contará? Ninguno es de su partido. No tiene estructura nacional, sólo tiene el apoyo de votantes, que es mucho, pero el Art. 22 de la Constitución dice que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución ….”. Es él solo y sólo él. En CABA, Entre Ríos y Buenos Aires se elegían candidatos a Jefe de Gobierno o Gobernador, es decir máximas autoridades de distrito. Sus candidatos sacaron magros votos, incluyendo su candidata en Buenos Aires, que quedó tercera como fuerza política.
Siempre suponiendo que gane la Presidencia, NO TENDRÁ GOBERNABILIDAD, en pocos meses el poder que le den las urnas se diluirá. El “Sistema” se lo deglutirá. Su prestigio caerá en picada, porque no podrá hacer lo que prometió. Y eso SERÁ UN GRAN PROBLEMA. Volveremos a un caos institucional peor que el que estamos hoy. Hay que pensar muy bien el próximo voto. No debe ser un voto emocional, debe ser racional.
Ángel Mazzarello. 5.812.093




