Hace al menos tres meses, las obras sobre la red del servicio de agua potable llevaron a realizar modificaciones en las cañerías sobre calle Urquiza, a la altura de Teniente Ibáñez, donde se tuvo que excavar un profundo pozo.
Si bien concluyeron las tareas, según contaban vecinos, hubo que realizar otras intervenciónes en el mismo lugar, lo que obligó este pozo siguiera abierto.
Con el correr de los días, se esperaba que finalmente se tapara y reparara la calzada, pero los días fueron pasando y quedó un gran pozo demarcado con algunas maderas que fueron colocadas por uno de los vecinos, temeroso de que pudiera suceder algún accidente.
La brosa colocada a medias se fue hundiendo y dejando a la vista lo que parece ser una válvula, que hoy se está cubriendo de pastos que ya se ven a la distancia y que sirven de señalización para los conductores, de que algo no está bien en ese lugar, pero que de noche (para aquellos que no pasan muy seguido) es una verdadera trampa.

“Se está formando un nuevo ecosistema”, dijo un vecino de manera irónica y con algo de humor, que envió fotos a la Redacción de 03442 y la verdad no sería muy exagerado de su parte.
Los vecinos de la zona contaron que ya hicieron su reclamo y coincidieron en señalar que ya pasó demasiado tiempo como para que esto sea solucionado, pero parece que cayó en el olvido.




