miércoles, mayo 6, 2026

Columna de Astronomía. Esperemos juntos la Luna Guidaí

 

Hablemos de la Luna (más adelante, sabrá el porqué): Luna, único satélite natural de la Tierra, rota alrededor de su eje en aproximadamente 27.32 días (mes sidéreo) y se traslada alrededor de la Tierra en el mismo intervalo de tiempo, de ahí que siempre nos muestra la misma cara. Además, nuestro satélite completa una revolución relativa al Sol en aproximadamente 29.53 días (mes sinódico), período en el cual comienzan a repetirse las fases lunares.

Los instantes de salida, tránsito y puesta del Sol y de la Luna están relacionados con las fases de la última. La Luna, como lo comentamos en el párrafo anterior, se traslada alrededor de la Tierra en 27.32 días, aproximadamente, en sentido directo, lo que corresponde a un movimiento en el cielo de 13° por día, en dirección Este. Como el Sol se mueve 1° por día hacia el Este, la Luna atrasa diariamente su salida respecto a la del Sol 50 minutos, aproximadamente.

Las fases de la Luna (Luna nueva, cuarto creciente, llena y cuarto menguante) son las diversas formas en que la cara lunar que mira a la Tierra es iluminada por el Sol. Este fenómeno, fácilmente observable en cualquier lugar del planeta, se repite cada 29.5 días aproximadamente, llamado período sinódico.

Las fases de la Luna se repiten para los mismos días del año al cabo de 19 años, llamado ciclo de Metón, si bien puede suceder que exista una diferencia de 1 ó 2 días, dependiendo del número de años bisiestos en el período y de las perturbaciones sobre la Luna.

En cuánto a su tamaño, la luna es un cuarto del tamaño de la Tierra: la Tierra tiene unos 12 600 kilómetros de diámetro, en cambio la Luna “solo” 3 476 kilómetros de diámetro.
La Luna viaja alrededor de la Tierra en una órbita ovalada a 36.800 kilómetros por hora. La Luna no tiene atmósfera, por lo que las temperaturas oscilan entre 184 grados centígrados bajo cero por la noche y 214 grados centígrados durante el día, con la excepción de los polos donde la temperatura es constante de 96 grados centígrados bajo cero.

Bien, todo ésto es para saber que hoy domingo, 5 de febrero la Luna estará en fase llena. En nuestra zona, saldrá a las 20:15 horas.
Por ésto, es que esperaremos su salida, como en Diciembre en la Isla del Puerto y desde luego, está especialmente invitado:

La hemos dado en llamar “Guidaí”:  los charrúas, pueblo originario de nuestra zona, que más precisamente vivían principalmente en el centro medio del Río Negro (Río Hum para ellos) y sobre sus afluentes principales como el Río Tacuarembó y Río Yí. Algunos investigadores afirman que se instalaron hace unos 3 000 años, desplazando a otra cultura más antigua, que según hallazgos arqueológicos, habitaba este territorio.

 

Para los historiadores, los charrúas, así como los minuanes, bohanes, tehuelches, araucanos, querandíes, patagoneses, tenían un origen común y por lo tanto hábitos, costumbres e idiomas similares.

Eran nómades por naturaleza, y generalmente vivían en las costas de los ríos que citamos anteriormente, con predilección por los grandes médanos y las dunas de arena que abundan en los mismos.

Allí hacían sus tolderías, en grupos de no más de 2 o 3 familias por paradero para aprovechar mejor la comida que podían obtener en esa zona.

Como dato complemetario,  aquí nomás, cruzando el Río de los Pájaros, hay un lugar que era un cementerio charrúa (del cual ya no queda nada).

Debemos recordar que el sustento provenía fundamentalmente de la caza de animales salvajes y en esa época no existían grandes animales que dieran de comer a un gran número de personas. Por ello se distribuían en grupos pequeños, diseminados por la región.

Los recién nacidos charrúas son presentados a la Luna por sus padres para tomar de ella una “energía” o “hálito”.

Es lo que en la cultura occidental se podría definir como un bautismo, un despertar del individuo como consciencia amparado en un cosmos que lo vincula eternamente.

Dice la leyenda que los charrúas vendidos por Fructuoso Rivera para ser expuestos en jaulas en Francia emitieron una señal acerca de la Luna.

Micaela Guyusuna, mujer embarazada, Vaimaca Perú, Senaqué y Laureano Tacuabé fueron los cuatro encerrados en jaulas en París.

Cuando uno se enteró que el otro había muerto, afirmó observando al cielo: “Volvió, él volvió”.

Los franceses que los custodiaban pensaron que por un tema de lenguaje no había entendido bien e intentaron explicarle mejor que había fallecido. Pero no había sido una mala interpretación. Para los charrúas el que muere regresa al lugar donde fue presentado a la Luna siendo bebé para cerrar el ciclo que se inició al nacer.

Por lo tanto, el charrúa que había fallecido había regresado al Uruguay, al menos su alma, o la energía o el «hálito».

Es claro que los charrúas conocían las fases de la luna. Tenían presente que las lunas llenas sucesivas marcaban el año lunar, tres Lunas llenas por estación, pero al llegar a cada solsticio de invierno se aumentaba una Luna para la estación siguiente.

Cada cierto período de años los charrúas más ancianos o sabios señalaban que los ciclos lunares se habían desfasado con relación al solsticio de invierno, y entonces se agregaba otra luna más a la estación siguiente.

Según las leyendas charrúas a la Luna llena se la llama Guidaí. La Luna tomaba ese nombre cuando debía curar, energizar y fortalecer a los espíritus protectores que deambulan la noche, las fuerzas de la naturaleza.

Por eso los charrúas presentaban a cada recién nacido a la primera Luna llena, desnudo, mostrándose y acompañado por el resto de la comunidad.

La Luna era la protección y escudo de este nuevo ser nacido. A veces sucedían acontecimientos extraordinarios en la ceremonia y el nacido recibía el nombre Guidaí (energía lunar) en secreto por lo que no era desvelado fuera de la comunidad. Si era la Luna la que elegía al bebé en ese tipo de bautismo, éste recibiría una bendición excepcional y brindándole poderes extraordinarios.

Para ellos toda la vida está comprendida entre la primera inspiración, el llanto inicial del bebé y la última espiración, la de la muerte. Y en ambos casos la Luna juega un papel central.

Al nacer se le presenta a ella y al morir es al lugar donde regresa.

En el mundo guaraní sucede algo similar. Una cosa es Jasy, la luna como medida de ciclos agrícolas o embarazos; y otra cosa es Ñasaindy, la energía lunar que protege y fortalece, lo que los charrúas denominan Guidaí.

Quisimos contar ésta historia, para mostrar que los pueblos originarios tenían un gran conocimiento de Astronomía.

Los esperamos esta noche, desde las 20:00 horas para saludar a la Luna Guidaí batiendo las palmas.

También, si se puede, trataremos de mostrar el cometa C/2022 E3 ZTF del cual se está hablando tanto. Si tiene binoculares, no se olvide de traerlos, el cometa se ve al menos con binoculares.

Como siempre, invitamos a seguirnos a través de nuestras redes para estar al tanto de las actividades referentes a esta hermosa ciencia; en face: astroamigos Concepción del Uruguay y en insta @astroamigos_cdelu.

Hasta la semana que viene.