Los asaltos a menores, mujeres o gente mayor en las calles son hechos muy comunes en los que los delincuentes (actuando cobardemente y de forma segura sobre víctimas vulnerables o indefensas) logran sus cometidos con suma facilidad.
Esto fue lo que sucedió en abril del corriente, cuando Leonardo Gabriel Núñez de 34 años, asaltó a tres menores a los que amenazó con un arma y que ahora deberá afrontar el juicio oral, que, de ser condenado, algo muy seguro dada las pruebas en su contra, tendrá una pena de cumplimiento efectivo.
Este jueves, según se pudo saber, la causa que se le iniciara a Núñez, llegó a su fin y la fiscal del caso, doctora María José Labalta, presentó la solicitud de elevación a juicio con la Defensa Oficial, ejercida por la doctora Valeria Irel, causa que fuera encuadrada en “Robo calificado por el uso de arma de fuego”.
Recordando el hecho
Como se informara oportunamente en 03442, Leonardo Gabriel Núñez interceptó en domingo 24 de abril pasadas las 23 horas a tres adolescentes en la rotonda de calle Urquiza y bulevar 12 de Octubre y mediante amenazas con el arma de fuego le “arrancó” la riñonera a una de las chicas, retirándose, mientras las víctimas salían corriendo asustadas, pidiendo ayuda a un automovilista que pasaba con su familia por calle Leguizamón.

Este hombre ayudó a las chicas, instante en el cual una de ellas le señaló al sospechoso, por lo que este lo siguió con el auto, dándole alcance cerca del Supermercado Martín.
En ese momento el cobarde sujeto sacó el arma, se dio vuelta y apuntó directamente a la cara del conductor, por lo que este disminuyó su marcha y vio pasar un patrullero, alertando a los funcionarios de lo ocurrido, por lo que salieron en persecución, por los terrenos en dirección a Barrio 80 Viviendas, donde Núñez tiró la riñonera robada.
Los agentes continuaron la persecución hasta calle Las Achiras al 1000, donde lo redujeron, pero este no tenía el arma, la cual arrojó en una montaña de escombros, lo que fue advertido por vecinas que estaban en la zona, que le dieron aviso a los policías, secuestrándose de esa manera un revólver cargado calibre 22.
Finalizada la IPP, con los elementos probatorios existente y los testigos más que importantes para la incorporación en debate, se dispuso cerrar el proceso y remitir la causa a juicio, por lo que ahora restará que la Cámara Penal disponga fecha y Tribunal.




