El 17 de agosto de 1850, el Gral. José de San Martín pasó a la inmortalidad. Fue en Francia, aunque él hubiese querido que fuera en su Patria
Después de hacer lo suyo acá, en Chile y en Perú, San Martín se instaló en Mendoza. Su esposa Remedios agonizaba en Buenos Aires y pidió permiso para instalarse ahí. Rivadavia, con quien no se llevaba nada bien, se lo negó. Cuando tiempo después decidió igualmente ir, la escena fue calamitosa: Remedios ya estaba muerta y su familia no quería saber nada con él, imputándole el abandono de Remedios y su hija Mercedes
En 1824 decidió irse a Europa con su hija. Recaló en Inglaterra, donde Mercedes se quedó y él siguió por Escocia y Bélgica. En 1829 decidió volver al Rio de la Plata pero se encontró con una Buenos Aires convulsionada por el golpe de Lavalle y el fusilamiento de Dorrego. No se quiso ni bajar del barco. “Nos dijo que deseaba vivir y morir en el país, porque encontraba un gran vacío en Europa (…) pero que había resuelto expatriarse y no volver (…) mientras asomase la guerra civil y la anarquía”, escribió Tomas de Iriarte, quien lo acompañó hasta el barco de su exilio definitivo. Desencantado, San Martín no volvió más
Su cuerpo terminó sus días en Francia pero su cabeza y su corazón siempre estuvieron en otro lado: “ocupo mis mañanas en la cultura de un pequeño jardín y en mi pequeño taller de carpintería. Por la tarde salgo a paseo, y en las noches, en la lectura de algunos libros y papeles públicos. He aquí mi vida. Usted dirá que soy feliz; sí, mi amigo, verdaderamente lo soy”, le escribía a Tomás Guido. “A pesar de esto -agregaba-, ¿creerá usted si le aseguro que mi alma encuentra un vacío? (…) el no estar en Mendoza. Prefiero la vida que hacía en mi chacra a todas las ventajas que presenta la culta Europa”
SUS ÚLTIMOS PASO
Casi ciego, a causa de sus cataratas que lo afectaban, caminaba entre tinieblas, ayudado por su hija, sus nietas y su yerno. Ya no podía leer los diarios, ni sus libros, tarea de la que se encargaba su familia, esto lo deprimió profundamente. También había abandonado sus prácticas de jardinería y carpintería
El día 6 de agosto de 1850, salió a dar un paseo en carruaje – ya no podía hacerlo a pie – y volvió tan cansado que tuvo que ser auxiliado para descender del coche y subir las escaleras hasta su habitación. En la noche del día 13, fue atacado por agudos dolores de estómago y debió recurrir a una fuerte dosis de opio para calmarlos. El día 14 amaneció afiebrado, amortecido, pero aun así, pudo reponerse levemente
Lejos de la añorada tierra que lo vio nacer, tierra que le debía su Libertad e Independencia, se iba muriendo, a la edad de 72 años, Don José, el Libertador de la América del Sur
ALGUNOS APUNTES SU VIDA MILITAR Y POLÍTICA
Después de más de 30 batallas al servicio de España en las cuales demostró gran coraje y arrojo regresó al país, encargándose de la formación del Cuerpo de Granaderos a Caballo y la instrucción de sus integrantes, esta sola unidad le daría 19 generales a la lucha por la independencia, pero no solo eso, creo además la primer companía de Zapadores, se encargó de la formación de las unidades de arsenales y de la inteligencia, como así también del adiestramiento de la mayoría de los oficiales que integraron el Ejercito de Los Andes, dio el ejemplo comandado las acciones, como en San Lorenzo donde estuvo muy cercano a la muerte. Cuando sus hombres se levantaban el Gral., hacía rato que lo estaba y era el último en irse a dormir luego de supervisar la guardia, es muy conocida la anécdota con el soldado Anselmo Tomar que le impido ingresar al polvorín por estar usando espuelas y una chispa de estas podía hacer volar todo. Exigente como también bondadoso y comprensivo así lo pinta la charla con el pagador Toribio Reyes quien luego de gastar dinero de los sueldos del ejército pide hablar con el señor San Martín y no con el general para confesarle lo sucedido y pedirle auxilio, Don José luego de darle de su bolsillo el faltante, lo “reprende” para que no vuelva a suceder y le pide “Que no se entere el Gral. San Martin pues nos fusila a los dos”. Tuvo enorme respeto por el enemigo y se granjeo el mismo de ellos. Su figura es reconocida hasta en Inglaterra y en Estados Unidos es al único militar extranjero que se le rinde homenaje anualmente. Y qué decir de Francia donde una carta suya acompañando la heroica defensa de la Vuelta de Obligado sirvió para mellar la alianza anglo francesa, relata que Tomas Guido que cuando San Martin le agradece haberle presentado a Victor Hugo y otras personalidades francesas tuvo que decirle “No se equivoque general, ellos pidieron conocerlo” y luego a lo largo del tiempo no son pocos los académicos de la historia francesa que le han tenido más respeto y consideración que al propio Napoleón Bonaparte
Como gobernador de Cuyo entre otros, hay dos hechos que ilustran su pensamiento: La prohibición del castigo corporal en las escuelas y la primera ley de protección de la industria que dictara gobernador alguno en nuestro país
Olvidado casi por todos, en una casa alquilada, a orillas del mar, la muerte seguía sus pasos de anciano
Sólo su familia y unos pocos amigos lo acompañan hacia su entrada en la Inmortalidad
El otrora Libertador y estadista marchaba al bronce
Elìas Almada
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