Participé hoy de la Apertura del 140° período de sesiones ordinarias 2022 del Congreso de la Nación, inaugurado con el discurso del presidente Alberto Fernández.
Dijo que se acabaron los tarifazos, pero se ve que se olvidó de avisarle a Bordet.
Los datos mencionados de manera muy didáctica y prolija por el presidente se escuchan de maravillas, si no fuera que la realidad de nuestra provincia dista mucho de esos números tan impecables y, sin ir más lejos, si comparamos el sueldo básico actual de los trabajadores entrerrianos, que muchos deben trabajar en varios lugares para lograr alcanzar un salario más o menos digno, y se lo compara con lo que cuesta hoy un kilo de pan, o llevar a la mesa lo más básico e indispensable para vivir.
Escuchar que ahora se reinvinculará a estudiantes …cuando fueron desvinculados del sistema y por los mismos…pareciera que no tenemos ningún problema y estamos en pleno desarrollo…en un tercer discurso de gestión presidencial que parece ya un mal chiste no presentar un sólido plan económico y de reactivación para resolver concretamente, y que todo se direccione a una herencia, que bien sabemos, y no de memoria justamente, que los presidentes no heredan problemas.
Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas y que culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre, por lo que sería muy saludable la sensatez de hacer sin más excusas y sin burlarse más del pueblo, que realmente necesita una mirada y acción directa.
Además, si el Estado seguirá presente, con políticas activas y protección social como dijo, por qué en nuestra provincia se sufre el aumento del impuesto automotor, inmobiliario, de la canasta básica, de los servicios, muy por encima de los escasos ajustes salariales que hacen insostenible cualquier apertura al crecimiento y desarrollo.
Por qué ese mismo concepto que tan lindo suena, no es aplicable a estas cargas que han ido muy, pero muy, por encima del salario de los trabajadores que se dicen proteger.
Pareciera que en Entre Ríos nos quieren acostumbrar al sistemático aumento de las tarifas de servicios, como es el asfixiante caso de la energía eléctrica, que paradójicamente se produce en nuestra provincia y que tanto le cuesta al bolsillo del entrerriano mes a mes.
Porque sino estamos en un espiral que no permite reales avances, es como quedarse conque entonces la gestión de las vacunas solidarias en pandemia fueron ante todo pensadas para amigos, y no ver lo que sí aún con errores y diferencias se ha logrado.
Aunque realmente los datos en materia económica y esa afirmación sobre la reactivación industrial de la que habló sin titubeos, en provincias como la nuestra, no se condice para nada con la realidad de los vecinos, agobiados por impuestos y aumentos constantes, que escuchamos diariamente. Y si…no es obra de la casualidad nada…como no lo es no condenar firmemente la invasión a Ucrania, o ni siquiera mencionar la gravedad de la situación por los incendios en Corrientes, que quizá como nuestra provincia, no está incluida en el mapa de la Argentina que maneja el presidente.
Porque justamente debería hablarse sin parecer que no formáramos parte como provincia, de ese otro país tan ideal al que se hizo referencia.
Por otra parte, si tomo como positivo e interesa immensamente la propuesta de convertir planes sociales a empleo formal y estaremos atentos a poder trabajar claramente y de manera adecuada en esta regularización, una vez más, si no son sólo palabras y se ajusta a lo real.
Queremos una Entre Ríos parte de ese país del que habló Fernández, sin adornos ni dibujos para discursos que suenen bien. Queremos ir bien y de manera sostenida realmente, y ese es el compromiso asumido.
Sencillamente y sin más vueltas, con responsabilidad, hay que sacar las utopías del pasado y ponerlas en el futuro.




