Una costumbre práctica, pero con algunas consecuencias negativas por perros callejeros o de dueños que los dejan sueltos

 

Sin lugar a dudas la recolección de residuos no es tarea fácil y además es un trabajo ingrato, donde quienes lo realizan no solo se ven exigidos físicamente, sino que deben convivir con lo que los vecinos.

Es por esta razón que el trabajador busca las formas más cómodas o prácticas de trabajo, organizando los recorridos y coordinando para ir acumulando la basura domiciliaria en esquinas con personal adelantado al paso del camión recolector.

Esto permite a quienes levantan la basura, tenerla más concentrada en menos puntos y esto conlleva a un menor tiempo para cumplir el recorrido.

Lamentablemente, hay problemas secundarios, como lo son la gran cantidad de perros callejeros y otros que sus dueños sueltan por la mañana para que hagan sus necesidades en la calle, que encuentran las bolsas en el suelo y todas acumuladas, por lo que comienzan a romperlas en la búsqueda de alimentos, mientras va llegando varios minutos más tarde el camión.

El problema se incrementa cuando los residuos quedan esparcidos en la calle y veredas, ya que los encargados de juntar las bolsas, no hacen lo mismo con los desperdicios que los perros dejaron esparcidos, quedando la suciedad tirada, lo que genera la llegada de moscas, generación de olores y contaminación.

Por supuesto, los dueños de esos perros (también hay que hacer mención especial a dueños de caballos) que dejan sueltos, no se hacen cargo, menos los recolectores de basura que por hacer más rápido su trabajo, dejan numerosos residuos en la vía pública.

Esto se observa en todas las calles de la ciudad y se convierte en un verdaderos trastornos, cuando el camión no pasa, como sucedió este martes en el Barrio 192 y 150 Viviendas, donde quedaron las bolsas acumuladas a merced de los perros.

Los vecinos reclamaron al municipio y recibieron la contestación de “ya vamos para el lugar”, pero no fueron y lo reclamos continuaron.

No hace falta decir que se acercan los días de calor y la suciedad en calles generará la llegada de insectos y alimañas, olores y focos de posibles enfermedades, sin hablar del mal aspecto para quienes visitan la ciudad, lo que seguramente deberá ser tenido en cuenta.