70 años de un ícono de Concepción del Uruguay

 

 

Este 11 de septiembre un ícono de Concepción del Uruguay, cumple sus 70 años. Nos referimos al faro de la Stella Maris.

La voluntad popular decidió en 1783 que esta ciudad, nacida a la vera del río Uruguay y recientemente fundada por Don Tomás de Rocamora, rindiera homenaje a la “Reina de los Santos Todos.” Dado el especial afecto que tenían sus moradores a la madre de Jesús, se quiso designar al poblado con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay. Permaneciendo fieles a esa particular identidad religiosa, nuestra comunidad local de mediados de siglo XX no fue indiferente a los significativos acontecimientos marianos que habían tenido lugar en aquellos días en nuestra patria. La edificación que se estaba por erigir en el extremo de la escollera del canal de acceso a nuestro puerto, llamado Ing. Henry, tenía como objetivo celebrar el 60º aniversario de la Coronación de la Virgen de Luján, Patrona de la República Argentina. Tal construcción sería, además, una muestra visible de la adhesión de nuestra ciudad, al Primer Congreso Mariano Nacional que se llevó a cabo en el mes de octubre de 1947, en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires.

Con anterioridad a este faro con la imagen de la Virgen María, existía allí una torre-faro que se alimentaba con gas de acetileno o etino. Lamentablemente, un accidente que tuvo por protagonista al Vapor MOP “71-B” de la División Río Uruguay, el 23 de mayo de 1947, hará que se piense en suplantar aquella torre por una torre-semáforo, cuya iluminación se generaría a kerosene. Fue así, que desde el mismo año de 1947 y tras el mencionado siniestro, un grupo de mujeres y hombres de la ciudad comenzaron las tratativas para impulsar una obra singular. De tal modo, nacía la “Comisión Pro Stella Maris”,  presidida por el Escribano Wenceslao S. Gadea, siendo secretario de la misma, el Sr. José María Nadal, quien por entonces era secretario del Colegio del Uruguay “Justo José de Urquiza”. En esta Comisión  sobresaldrían varias mujeres que nos enaltecieron con su valioso protagonismo. Entre ellas, la  Sra. Lolita G. de Seguí Wesley, quien se distinguió como coordinadora de importantes actividades tendientes a favorecer la consecución de este objetivo. Ante tan sentido y trascendente proyecto, el gobierno provincial no quiso estar ausente y acercó una colaboración de $500.

Para materializar esta anhelada construcción, se confiaron las tareas edilicias al Ingeniero Civil Carlos Augusto Diez Figueras, a quien hoy una de las calles de nuestra ciudad le rinde homenaje y gratitud.

Luego de una eficaz y ardua labor por parte de la Comisión, a las 14 hs. de aquel 11 de septiembre de 1949, afortunadamente, se habilitaba el faro de la Stella Maris. El día escogido no fue casual, pues se trataba de un día domingo. Se pretendía que el vecindario pudiese participar de tan esperado estreno. La jornada inaugural del monumento fue muy próxima al 8 de septiembre, natalicio de la Virgen María (nueve meses después del 8 de diciembre, la máxima festividad de la ciudad.) En aquella inolvidable tarde para la Histórica, estuvieron presentes en nombre del gobierno nacional, el entonces Ministro de Obras Públicas (M.O.P) de la Nación, el Gral. del Ejército Juan Pistarini; el Sr. Gobernador de la provincia de Entre Ríos, Dr. Héctor Domingo Maya; el Sr. Intendente municipal, Juan José Rizzo; el Arzobispo de la ciudad de Paraná, Monseñor Zenobio Guilland y el cura párroco de la Inmaculada Concepción, Zoilo Bel. Además, junto a ellos, se encontraban delegaciones provinciales, departamentales e institucionales de nuestra ciudad y un numeroso público que fue transportado en embarcaciones del Ministerio de Obras Pública de Concepción del Uruguay, en Pontones del Ejército y lanchas de la Sub-Prefectura Marítima, como así también en lanchas y botes de particulares. Muchas otras personas, se movilizaron a la isla por medio del puente construido gracias a la Sección Pontoneros de la Escuela de Ingenieros. Estando ya las autoridades y el pueblo frente al faro de la Stella Maris, hizo uso de la palabra, el Presidente de la Comisión Homenaje, Sr. Wenceslao S. Gadea. Luego, Monseñor Zenobio Guilland, procedió a la bendición de la imagen (téngase en cuenta que por entonces no existía aún las diócesis de Gualeguaychú, de la cual hoy depende nuestra iglesia local). Finalmente, dio su alocución, el Sr. Ministro de Obras Públicas de la Nación, Gral. Juan Pistarini.

Este clima festivo continuó en horas de la noche, ya que se realizó en la Escuela Normal “Mariano Moreno”, un certamen poético en honor de la Virgen María, bajo su advocación de Stella Maris. Este concurso estuvo presidido por el querido y recordado Padre Luis Jeannot Sueyro. En este contexto, el poeta Dr. Alfredo Meyer eligió a la Virgen María como la Reina de la Poesía y de los Juegos Florales. Concluido el acto, la Comisión Literaria distribuyó entre los allí presentes un recordatorio, en cuya portada, estaba estampada la imagen de la Stella Maris, con la frase: “Forastero: llegas al pueblo de la Virgen.”

El faro de la Stella Maris es un atractivo tanto para los vecinos de Concepción, como  para quienes visitan la “Histórica”. Es única en su tipo en el mundo y con la construcción del complejo de la  isla del puerto, parece estar más cercana a cada uno de nosotros.

Es todo un orgullo para quienes formamos parte de esta comunidad. Difícilmente el navegante no quede cautivado por esta imagen al pasar con su embarcación cuando surca las aguas del río Uruguay. Junto al marco natural, es un atractivo para la foto familiar, con amigos o para el recuerdo del visitante. Es fuente de inspiración para el corazón artístico y de meditación para el alma piadosa y reflexiva.

“Stella Maris”, como comúnmente le decimos en el ámbito local, es una imagen que se ganó en el corazón de los concepcioneros.

Lic. Prof. José Alejandro Vernaz