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A 200 años del fallecimiento del fundador de Concepción del Uruguay

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“El 17 de marzo de 1819 murió don Tomás (de) Rocamora, coronel retirado, casado con doña Ramona Ibañez, habiendo recibido todos los sacramentos. Sepultose en la Merced, y por voluntad lo firmo.”

De esta manera, el Párroco de la Catedral del Norte, Dr. Julián Segundo de Agüero, documentaba en el Libro 3 de Muertos de la Parroquia de la Merced, el fallecimiento el fundador de Concepción del Uruguay, quien partía de este mundo, aquel viernes 17 de marzo, a los 78 años de edad.

 

Don Tomás de Rocamora, como le reconocemos comúnmente, había nacido un jueves 25 de abril de 1740, en Granada, ciudad de la actual Nicaragua, que había sido fundada un 8 de diciembre de 1524 y cuyos pobladores tienen por Patrona a la Inmaculada Concepción.

Sus padres, José Rocamora, oriundo de Orihuela (España) y Jacinta Sánchez del Castillo, nicaragüense, decidieron bautizarle con el nombre de Juan Thomás Julián Marcos, en el Templo de Santa María, de la mencionada ciudad de Granada, el domingo 28 de abril de 1740. Los nombres elegidos guardaban relación con el calendario católico – como era natural por entonces, cuando nacía todo niño o niña – ya que el 25 de abril se recordaba al Evangelista San Marcos, que tenía por nombre de pila el de Juan. Mientras que los de Thomás y Julián, obedecían al de sus padrinos de bautismo, Thomás de Nájera y Juliana del Castillo.

De muy chico, fue enviado a España para iniciarse en la carrera militar, donde se capacitó en la organización de algunas poblaciones de Sierra Morena, en el sur de la península ibérica. Allí conocería y cultivaría gran amistad, con quien sería tiempo más tarde Virrey del Río de la Plata, es decir, Juan José de Vértiz y Salcedo. Juntos vendrían al Río de la Plata por el año 1770. Al llegar a Montevideo, ingresa en el Regimiento de Dragones de Almansa, siendo ascendido a Sargento Mayor.

Mientras Vértiz es gobernador de Buenos Aires, Rocamora es designado oficial de la guarnición del Fuerte de Buenos Aires, función que mantendrá en el breve período que Cevallos ocupe el cargo de Virrey, como cuando Vértiz sea designado nuevo Virrey.

El 27 de febrero de 1782 es designado por Vértiz para comenzar con su tarea de supervización del actual territorio entrerriano a los efectos de llevar adelante una política de reorganización de poblaciones y fundaciones. En marzo de aquel año, llega a Entre Ríos y con fecha 11 de agosto expresa en una nota al Virrey:

Pero fuera pleitos, valga la razón, y asegúrese V.E. que ejecutado como planteo, antes de muchos años será la de Entre Ríos de que trato, lo que dije, la mejor Provincia de esta América.”

En las páginas de su vida, no olvidaremos la jornada del miércoles 25 de junio de 1783, cuando trasladó a las familias del Arroyo de la China, en torno a la actual plaza Ramírez (Plaza Mayor, por entonces) para dar formal fundación a “Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay”. En ese mismo año, en marzo, Don Tomás de Rocamora había dado origen a San Antonio de Gualeguay.  En octubre daría formal fundación a San José de Gualeguaychú.

Como Comisionado de los Partidos de Entre Ríos entre 1782 a 1784, fue relevado por Loreto en marzo de 1784, volviendo el 13 de diciembre de ese mismo año para volver a desempeñar ese cargo hasta el año de 1786. Mientras estuvo ausente esos meses, Francisco de Ormaechea queda a cargo del mando militar de los Partidos de Entre Ríos y el jurídico queda en manos del Cabildo. Al regresar a su cargo, encuentra con gran preocupación y descontento,  que – a excepción de Concepción – las demás villas habían experimentaron una gran decadencia.

Inolvidables páginas de su vida serán también, la de sus afectos. Casi diez años más tarde, un  sábado 16 de febrero de 1793, en la actual Catedral de Buenos Aires, con 51 años de edad, contrae matrimonio con María Ramona Francisca Josefa Ibáñez y Rospigliosi, de 25 años. Ambos llegarían a tener cuatro hijos: José Pascual Francisco de Paula María Cleofé; María Bernarda de Jesús; María Gregoria Ramona y María Telésfora.

En el año 1807, Liniers, lo designa Teniente Gobernador de las Misiones Guaraníes, siendo su sede, la localidad de Yapeyú.

Cuando estallan los sucesos de mayo de 1810, lo veremos apoyar decididamente los ideales de la causa revolucionaria. La Junta recientemente creada lo terminará designando Gobernador Titular de Misiones.

Más tarde, se lo verá enrolado en las fuerzas del Ejército de Belgrano en su campaña al Paraguay. Cuando se termina la campaña en el territorio guaraní, regresará a Buenos Aires para concluir los últimos años de su vida en aquella ciudad que un día le viera llegar cargado de ilusiones y proyectos.

 

Rocamora, hoy perdura en el nombre de una localidad dentro del departamento Uruguay, en el de una plaza, calle y barrio de nuestra ciudad, en el de uno de los más grandes clubes de nuestra comunidad. Rocamora, se materializa en una maravillosa pintura del artista local Luis Gonzaga Cerrudo, que se encuentra en el despacho del intendente municipal y en el de la escultura de la mercedina uruguaya, nacionalizada argentina, Adela Pérez Cheveste, que se encuentra en la esquina de la plazoleta de calle Rocamora y Bvard. Los Constituyentes, monumento que fuera inaugurado el miércoles 25 de junio de 1975 y que se constituye en el epicentro de los actos oficiales de la fundación de nuestra ciudad.

 

Rocamora, como los que sumaron por nuestra ciudad, no han de ser olvidados, ya que como dijera en alguna ocasión José Manuel Estrada:

“¡Desgraciados los pueblos que olvidan! Aquellos de cuyo corazón desparece la memoria de sus bienhechores, como inscripciones sepulcrales que borran los vivos al pasar;…”

Lic. Prof. José Alejandro Vernaz