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Comunicaciones Obispado de Gualeguaychú

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Este miércoles 14 de febrero se celebra en la Iglesia el Miércoles de Ceniza. Se da inicio así al tiempo de Cuaresma: cuarenta días de preparación para la Semana Santa y la Pascua.
Desde hace algunos años en la diócesis se ha decidido que en este tiempo, donde una de las prácticas es la limosna (las otras son el ayuno y la oración) sean destinadas a obras de solidaridad en las parroquias y las diócesis.
Con tal motivo, y para animar a vivir este tiempo más profundamente, Mons. Héctor Zordán, obispo de Gualeguaychú, ha elaborado un mensaje que les adjuntamos.
El mensaje del Obispo:
“Invito a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración”.
Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma 2018.
Yo también los invito, hermanos y hermanas, a iniciar este camino de la Cuaresma. Hagámoslo mirando, aunque sea desde lejos, la luz pascual que brillará más deslumbrante que nunca en la noche de la Pascua cuando, reunidos en torno al fuego nuevo, encendamos el cirio pascual y descubramos que en él y en nuestras vidas resplandece la Luz del Resucitado.
A nosotros, pastores del Pueblo de Dios, nos toca la hermosa misión de animar y acompañar este camino alentando la vivencia cuaresmal de nuestros hermanos, presidiendo y compartiendo la oración comunitaria y la escucha más atenta de la Palabra de Dios, y ofreciéndonos generosamente para que la gracia sacramental –sobre todo de la Reconciliación– llegue a todos.
La limosna, junto con el ayuno y la oración, constituyen el camino tradicional para vivir nuestra cuaresma y llegar renovados a la Pascua del Señor. Son tres gestos que deben estar fuertemente vinculados, de manera que el fruto de nuestras privaciones se transforme en limosna generosa, y todo ello sea llevado a la oración personal y comunitaria suplicando confiadamente por aquellos que necesitan de nuestra generosidad y de la mano providente de Dios. Por otra parte, tal como nos dice el Papa Francisco en el mensaje ya citado, “el ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío”; y termina diciendo: “¡cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida!”.
Nuestra Iglesia Diocesana, a través de sus parroquias y de otras instituciones, lleva adelante numerosas obras de asistencia a los más necesitados; y ¡ésta es la oportunidad para que todos podamos colaborar más decididamente con ellas! Yo los invito a que transformemos en dinero el fruto de nuestras privaciones cuaresmales y lo ofrezcamos en la colecta del jueves santo y en otras que se organizarán en cada parroquia. De lo recaudado, la mitad se reservará para una obra de servicio, asistencia o caridad en la misma comunidad parroquial, y que oportunamente se dará a conocer. La otra mitad se destinará a una obra que ha sido elegida después de un cuidadoso discernimiento y según esta clasificación: 1 ) construcción del salón de Cáritas de la parroquia San Roque de Victoria; 2 ) sala destinada a la atención de primera infancia del SUM San Francisco de la parroquia María Auxiliadora de Concepción del Uruguay; 3 ) mejoras edilicias en la Unidad Educativa de Nivel Inicial Nº 62 y Guardería “Niño Dios” de la parroquia Santa Teresita de Gualeguaychú; y con este criterio: en el caso de que el dinero recaudado exceda la necesidad de la primera obra, se destinará el remanente a la segunda, y así con la tercera. En un anexo ofrecemos mayores detalles de las obras a realizar.
Les deseo un fecundo tiempo de Cuaresma invocando para todos la abundante bendición divina, que acompañe y enriquezca el camino cuaresmal, y los abrazo con fraterna cordialidad en el Señor.
+ Héctor m.ss.cc. Obispo de Gualeguaychú