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17 de enero de 1817: Comienza el cruce de Los Andes

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san-martinInicia sus movimientos una de las dos columnas principales del Ejército de los Andes. Ésta columna estaba al mando del General San Martín.

Lo hará por el Paso de Los Patos, San Juan.

El cuerpo estaba formado por la vanguardia al mando del Brigadier Mayor Estanislao Soler, el centro al mando del brigadier Bernardo O’Higgins, la escolta de Granaderos a Caballo al mando de Teniente Coronel Mariano Necochea y la retaguardia al mando del Teniente Coronel Pedro Regalado de la Plaza, que conducía la maestranza del ejército. Había varios días de diferencia entre la vanguardia y la retaguardia. San Martín fue de los últimos en partir, porque precisamente estuvo controlando lo más importante, es decir la salida en orden del ejército. O`Higgins, quien iba al centro, le escribía casi cotidianamente a San Martín, que venía uno o dos días más atrás, y le informaba sobre su marcha y la de Soler.

El cuerpo inició el cruce propiamente dicho a partir del 19 de enero de 1817, tomó por Jagüel, Yalguaraz, Río de los Patos, salvó el alto cordón del Espinacito por el paso homónimo, situado a 5.000 metros. El 2 de febrero de 1817 inició el paso de la cadena limítrofe por el Paso de las Llaretas. Esta columna tropezó con las mayores dificultades, pues fue preciso escalar cuatro cordilleras. Soler que iba adelante logró las victorias de Achupallas (4 de febrero de 1817) y Las Coimas (7 de febrero de 1817).

Dicha Columna estaba compuesta por unos 3.000 hombres.

17 de enero de 1826: Regreso cargado de gloria

El 17 de enero de 1826, en veintitrés carretas, comienza la última etapa del regreso. En silencio, invencibles, cruzados de cicatrices, cargados de glorias, llegan a Buenos Aires, el 19 de febrero de 1826, los restos del regimiento de Granaderos a Caballo de los Andes, después de trece años de intenso batallar por los campos de medio continente para concretar la libertad de las naciones de América.

Retornan al mando de José Félix Bogado, aquel lanchero paraguayo de 1813, que ahora luce las insignias propias del coronelato. A sus órdenes llegan 78 hombres, entre ellos los seis que hicieron toda la campaña: Paulino Rojas, Francisco Olmos, Segundo Patricio Gómez, Damasio Rosales, Francisco Vargas, y Miguel Chepoyá.

Vuelto el regimiento a su antiguo cuartel del Retiro, las armas que trae se depositan en una caja, sobre la que se colocará una plancha de bronce con esta inscripción: “Armas de los libertadores de Chile, Perú y Colombia”.

Años después, Mitre trazó su elogio con estas expresiones:

“Concurrió a todas las grandes batallas de la independencia, dio a la América diecinueve generales, más de doscientos jefes y oficiales en el transcurso de la revolución, y después de derramar su sangre y sembrar sus huesos desde el Plata hasta Pichincha, regresó en esqueleto a sus hogares, trayendo su viejo estandarte bajo el mando de uno de sus últimos soldados ascendido a coronel en el espacio de trece años de campañas”

Elías Almada

Prensa y  difusión/ Asoc. ExAlumnos Escuela N° 4 “Benigno Teijeiro Martínez”